domingo, abril 06, 2008

Menos sexo en el barrio rojo

Menos sexo en el barrio rojo
Inder Bugarin
Benelux

Barrio Rojo
Los inmuebles han sido prestados a jóvenes diseñadores.
Las luces de las vitrinas del Barrio Rojo de Ámsterdam ya no brillan como antes. El Alcalde Job Cohen ha emprendido una ofensiva para trasformar la imagen de este vecindario donde conviven, al amparo de la ley, prostitutas, comerciantes de artículos eróticos y vendedores de marihuana y drogas ecológicas como hongos alucinógenos.

"Queremos quebrar la infraestructura criminal existente y rescatar la parte más antigua de la ciudad, dándole un nuevo brillo, una nueva presentación", dijo en entrevista con la BBC, Pierre van Rossum, director del Proyecto 1012, bautizado así por ser el código postal del vecindario.

"Esto significa menos burdeles y vitrinas, menos coffeeshops y Smart Shops, menos hoteles de mala muerte y tiendas eróticas, y menos comercios que degradan la imagen como las tiendas de baratijas y de comida rápida", explicó.

El saldo de la ofensiva emprendida durante el primer semestre del año, es el cierre de 65 de las 475 vitrinas registradas en Ámsterdam y donde ofrecen las sexoservidoras sus servicios a los transeúntes.

Los inmuebles fueron comprados por la Alcaldía y en lo que decide que hacer con ellos, los ha prestado a jóvenes diseñadores quienes ahora exhiben maniquíes con ropa de moda.

"Pero no nos vamos a detener aquí, es tan sólo el comienzo de un trabajo que durará años y que posiblemente costará unos mil millones de euros", sostuvo el funcionario.

¿Porqué ahora?

Pierre van Rossum afirma que la ofensiva está inspirada en la determinación de erradicar la delincuencia organizada que opera en la zona y que se dedica al tráfico ilícito de drogas y personas y al lavado de dinero.

Barrio Rojo
La Alcaldía cree que de no comprar las propiedades, clanes criminales podrían hacerlo.
Y el calendario de actuación está basado en que muchos de los propietarios de los inmuebles, como Charles Geerts, mejor conocido como el "Rey del Barrio Rojo", y la familia israelí Barazani, han llegado a la edad de la jubilación.

La Alcaldía teme que de no comprar las propiedades de los "barones de la zona", lo harán los clanes criminales de Rusia y los Balcanes, con lo cual perderían para siempre el control.

Ventanitas en peligro

A pesar de que la Alcaldía insiste en que sólo quiere mejorar la imagen, en De Wallen, como es conocido el barrio, están convencidos de que las autoridades tienen una doble agenda: combatir la delincuencia y al mismo tiempo convertirlo en un vecindario yuppie.

"¡Ya basta! ¡Ya fue suficiente!", rezan los cartelones que reparte en la zona Jean Broers, líder de la Plataforma 1012, la cual agrupa a prostitutas, comerciantes y vecinos.

Barrio Rojo
Otros se preocupan por la suerte de los comercios ya establecidos en la zona.
La periodista del diario Het Parool, Corrie Verkerk, quien habita en el corazón del "distrito rojo", dice que están seriamente preocupados de que impongan boutiques de moda y cafeterías para yuppies y simultáneamente presionen para que los actuales comercios emigren.

"No es posible que esto esté ocurriendo. De Wallen es el símbolo del liberalismo holandés, no hay otro lugar del mundo en donde conviva en armonía una iglesia, una guardería y locales de prostitutas", asegura.

"Estoy a favor de que acaben con la criminalidad, pero no con la forma cómo lo están haciendo. De Wallen es muy especial para los holandeses y los turistas. ¿Qué es lo primero que dice un visitante cuando llega a Ámsterdam? Vamos a las ventanitas, ¿No es así?", reflexiona el mexicano Jorge Vargas, quien vive en la ciudad desde hace 26 años.

Daño Colateral

Mariska Majoor, antigua sexoservidora y fundadora del Centro de Información sobre Prostitución, dice a la BBC que las víctimas de la trata de blancas serán las que pagarán la factura.

"La manera tan fácil como un pequeño grupo dentro de la Alcaldía está cerrando vitrinas, sólo porque piensa que lo que aquí ocurre no es bueno, me aterroriza", dice la ex prostituta.

"El argumento oficial es que quieren acabar con el tráfico de mujeres y estamos a favor. Pero lo están haciendo de la manera equivocada porque no es cerrando los espacios públicos como ayudarás a las víctimas, por el contrario la situación empeorará obligándolas a sumergirse en la clandestinidad y los circuitos más peligrosos".

"El problema de fondo, es que aunque la prostitución es legal, todavía no es vista como un trabajo respetable, mientras que los empresarios siguen siendo vistos como criminales".

Holanda despenalizó la prostitución en octubre de 2000 y actualmente se estima que en Ámsterdam trabajan diariamente 1000 prostitutas.


1 comentario:

Cliente X dijo...

Si lo que se pretende es acabar con la "delincuencia organizada"... lo que tendría que cerrarse es el Hay-untamiento