miércoles, octubre 29, 2008

¿Y los otros candidatos?

¿Y los otros candidatos?
William Márquez
William Márquez 
BBC Mundo

Socialistas, mujeres, afroamericanos, ecologistas, latinos, libertarios, son algunos de los que hacen parte de las fórmulas presidenciales alternativas para las elecciones en Estados Unidos.

Cynthia McKinney, Chuck Baldwin y Ralph Nader
Cynthia McKinney, Chuck Baldwin y Ralph Nader, tres de los candidatos alternativos a la presidencia.

Pero, a pesar de que participan en lo que se anuncia como uno de los procesos democráticos más completos y abiertos del mundo, es poco lo que se conoce de estos candidatos de los llamados "terceros partidos".

Mucho menos es el acceso que tienen a los medios y casi nada el dinero con el que podrían contar para hacer llegar su mensaje.

Barack Obama podría hacer historia al convertirse en el primer presidente afroamericano de EE.UU. Pero el no es el único candidato negro en esta carrera presidencial.

 Los estadounidenses no son pensadores profundos en términos de política. Aquí es más sobre la personalidad del candidato. 
Tony Fellow, director de comunicaciones, Cal State University

Alan Keyes, otrora político republicano, es un perenne candidato a la presidencia y es de raza negra. Keyes inclusive disputó la nominación republicana a John McCain en 2008 y, al fracasar, se retiró del partido y se postuló como representante del Partido Independiente Americano.

Su postura es derechista y conservadora; se opone a los derechos de los homosexuales y el aborto; está a favor de las armas de fuego y de limitar la entrada de inmigrantes al país.

Alan Keyes
Keyes es un candidato perenne de la derecha conservadora.

Al otro lado del espectro se encuentra Eugene Puryear, candidato a la vicepresidente por el Partido por el Socialismo y la Liberación.

Al contrario de Obama, que la oposición republicana tilda de socialista, Puryear es un verdadero socialista y negro, además. Es compañero de fórmula de Gloria La Riva, latina y mujer.

Serían una llave de ensueño teniendo en cuenta la combinación de raza y género que se ha vuelto tan popular en estas elecciones. Pero en este sistema no hay cabida.

Tres en una

En ese sentido el premio se lo lleva Cynthia McKinney, representante en la Cámara Baja. No sólo mujer, como su nombre lo indica, sino afroamericana y ecologista. Integra la fórmula del Partido Verde con otra mujer, latina además.

Contra ellas es poco lo que podrá hacer Ralph Nader, también eterno candidato ambientalista que, con su compañero vicepresidencial latino Matt González , representan otro partido ecológico.

Cynthia McKinney
Cynthia McKinney ofrece tres combinaciones en una: afroamericana, mujer y ambientalista.
El humanista Nader siempre ha logrado atraer un poco de atención. Se le acusa de que en 2000 le quitó los votos que le hubieran dado la presidencia al demócrata Al Gore cuando este perdió frente a George W. Bush. En esta ocasión es uno más del montón.

"El electorado probablemente no sabe siquiera cuál es la filosofía política de estos candidatos", dijo a BBC Mundo Tony Fellow, periodista y director del Departamento de Comunicaciones de las Universidades del Estado de California.

"Los estadounidenses no son pensadores profundos en términos de política. Aquí es más sobre la personalidad del candidato. Así que el que tenga más dinero puede proyectar más su imagen y eso es lo que estamos viendo en esta elección", afirmó Fellow.

Meta imposible

El problema para los postulados por "terceros partidos" en difundir su imagen está en el sistema mismo de la democracia estadounidense. Un candidato necesita inscribirse en cada estado para estar en la papeleta electoral.

Para lograrlo, necesita recaudar miles de firmas y para ello necesitan fondos e infraestructura. O sea: dinero.

Por ley las campañas tienen acceso a dineros públicos destinados específicamente para ellas, pero el candidato tiene que demostrar que al menos 5% de la población lo apoya, una meta casi imposible para un político alternativo relativamente desconocido.

Ralph Nader
Ralph Nader insistió inútilmente para ser incluido en los debates.
Jorge Hayne, asesor del sector privado para varios gobiernos en Estados Unidos, expresó a la BBC que el dominio bipartidista es muy difícil de romper.

"Los dos partidos tradicionales han excluido a los partidos alternativos. La excepción fue el candidato independiente Ross Perrot, que utilizó su fortuna privada para construir ese apoyo dentro del colectivo político y postularse a la presidencia", afirmó Hayne.

En 1992, Perrot logró participar en los debates presidenciales al lado de Bill Clinton y George Bush, padre, con un discurso pragmático que le ganó el 18% de la votación.

Para Tony Fellow, el futuro de un tercer partido independiente yace en personajes como Ross Perrot, que alcanzan cierta popularidad y tienen dinero propio.

"Los demócratas cuentan con el dinero de los sindicatos y los republicanos con el de las grandes empresas. Una figura como el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg o el inversionista Warren Buffett, ambos con dinero y mensaje, podría cambiar las cosas", aseguró Fellow.

Medios culpables

Pero, más allá de los caudales de dólares necesarios para realizar una campaña efectiva, Tony Fellow señala un obstáculo que, como periodista, conoce muy bien.

"Los medios de comunicación no quieren ver una carrera con más de dos caballos. Cinco contrincantes se vuelve muy complicado tanto para ellos como para el público", comentó.

Un discurso radical, o siquiera fuera de lo común no atrae la atención de los medios, dice Fellow, como sí lo hace una figura como Sarah Palin.

"Eso es lo que alimenta a los medios y ellos, en últimas, escogen los candidatos que tienen el arrastre suficiente", concluyó el director de comunicaciones.

Otros de los candidatos que no difícilmente sean escogidos el próximo 4 de noviembre son Chuck Baldwin y Leroy Pletten del Partido de la Constitución, Gene Admonson y Leroy Pletten del Partido de la Prohibición, Thomas Robert Stevens y Alden Link del Partido Objetor y Charles Jay y John Wayne Smith del Partido de la Fiesta del Té de Boston.


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