sábado, noviembre 29, 2008

En Francia cada vez se reconstruyen mas Himenes

Vírgenes otra vez
Gerardo Lissardy
Gerardo Lissardy 
París

Escena de una serie de la BBC
En Francia, el costo de las operaciones fluctúa entre US$1.900 y US$3.100.

El doctor Marc Abecassis recuerda que una década atrás, cuando comenzó a coser el himen de mujeres en Francia para reconstruir artificialmente su virginidad, las operaciones ocurrían esporádicamente.

Sin embargo, asegura que el ritmo de pacientes que llega para ese tipo de cirugía a su clínica cerca de los Campos Elíseos, en París, ha crecido sin parar.

"Desde hace tres años, siempre hay más y más", comenta en diálogo con BBC Mundo.

Ahora dice realizar entre tres y cinco operaciones de himenoplastia por semana.

A su juicio, se trata de un modo de devolverles un estado de "virginidad mental" y técnico, para que vivan en armonía consigo mismas luego de experiencias sentimentales que prefieren borrar de sus vidas.

 Para el 80 o 90% de la población francesa, la cuestión de la virginidad ya no es importante en las familias 
Marie Carmen García, socióloga

Pero para sus críticos, estas operaciones son el resultado de un código cultural que trata el cuerpo de las mujeres como objetos, para mantenerlas castas hasta el matrimonio.

Tal vez lo único que genera consenso es que la cirugía de reconstrucción del himen es un fenómeno creciente en Francia, aunque no se conozcan cifras precisas.

"Desfase"

El tema involucra sobre todo a un sector de la población francesa de origen inmigrante e islámico, explica Marie Carmen García, una socióloga especializada en asuntos de género.

Dr. Marc Abecassis
El Dr. Abecassis dice que realiza de tres a cinco himenoplastias por semana.

"Para el 80 o 90% de la población francesa, la cuestión de la virginidad ya no es importante en las familias, incluso en las humildes, que a nivel socioeconómico son equivalentes a las inmigrantes", comenta.

Según García, eso demuestra el desfase cultural de un grupo de la sociedad respecto al resto.

Francia se vio sorprendida este año cuando un hombre musulmán reclamó a la justicia que anulase su matrimonio porque su esposa, también musulmana, le mintió al decirle que era virgen.

Una corte falló a favor del reclamo, pero un tribunal de apelaciones revirtió la sentencia esta semana al concluir que la virginidad "no tiene incidencia en la vida conyugal" para determinar la anulación del matrimonio.

El caso estuvo rodeado por una intensa polémica en el país, con ribetes políticos y culturales.

"Cirugía íntima"

Catalogadas como "cirugía íntima" en las clínicas francesas, las operaciones de himenoplastia se realizan en media hora, requieren anestesia local y su costo fluctúa entre el equivalente a US$1.900 y US$3.100.

 No se puede hablar de eso como un acto de cirugía estética para el bienestar de la mujer, porque eso es negar la realidad social de millones de mujeres en Europa actualmente 
Sihem Habchi, presidenta de Ni Putas Ni Sumisas

Según Sihem Habchi, presidenta del movimiento feminista francés Ni Putas Ni Sumisas, esa clase de cirugía responde a un "sistema de presión machista" que busca "controlar a la mujer".

"No se puede hablar de eso como un acto de cirugía estética para el bienestar de la mujer, porque eso es negar la realidad social de millones de mujeres en Europa actualmente", dice Habchi en diálogo con BBC Mundo.

Agrega que esa realidad incluye a mujeres amenazadas y torturadas porque no son vírgenes.

"Hay una obsesión sobre la virginidad", observa.

El Colegio Nacional de Ginecólogos y Obstetras de Francia también se manifestó contra la himenoplastia, por entender que atenta contra la igualdad y la libertad de las mujeres.

Presiones

El doctor Sydney Ohana trabaja en otra clínica de un barrio exclusivo de París que realiza esas operaciones y relata que él mismo constató la "presión" que sus pacientes reciben de sus familias o entorno para que se mantengan vírgenes.

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Estas operaciones se catalogan como "cirugía íntima" en las clínicas francesas.

"Es un problema cultural y es una lástima que las jóvenes tengan esa presión", explica.

"Comprenden que es duro, pero no tienen opción", añade.

Su colega Abecassis admite que él mismo se planteó dudas éticas al empezar a practicar himenoplastias, pero finalmente decidió seguir adelante.

"No me siento juez, ni mas inteligente que la persona que está frente a mí, que es una persona adulta, que reflexionó y viene con un pedido muy profundo", comenta.

"Y ese gesto técnico que le voy a procurar", agrega, "le va a permitir vivir y construir un hogar serenamente, ser ella misma como mujer".



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