Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Economía. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 16, 2015

Los atentados de París y la política Francesa.

Mapa de las Cruzadas.

Los lamentables atentados que sufrió París el día de ayer me han tocado sensiblemente. París es la ciudad en donde viví algunos de los mejores años de mi vida y allí viven algunos de mis mejores amigos, algunos de los cuales se encontraban bien cerca de donde ocurrieron los hechos y que ahora son victimas del miedo que infunde el terrorismo y de las privaciones que las políticas de control social que va a imponer el estado francés justificándose en el anti-terrorismo.
Por esas calles ahora bañadas en sangre anduve yo mismo hace no mucho tiempo. Paris es una ciudad que quiero mucho y Francia es un país que adoro, pero no me sumo a la respuesta automática que toma en cuenta un sólo lado de la historia.
Lamentablemente, estos atentados eran completamente predecibles. Y no sólo por la maldad de los terroristas islámicos, sino por las políticas de los gobiernos franceses hacia todo lo que significa el islam, el medio oriente y en general hacia los países árabes y poblaciones árabes y magrebíes que viven dentro de Francia. Políticas que se han convertido en políticas de estado y que no hacen más que exacerbar el odio entre culturas.
Estas culturas que están condenadas a convivir y a integrarse, porque por más que insistan en hablar de la "identidad francesa" lo cierto es que las identidades evolucionan con el tiempo y la identidad francesa tiene ya una parte musulmana que no debe seguir siendo segregada. Francia es un país con un componente cultural árabe y magrebí, de la misma manera como sus antiguas colonias y protectorados: Siria, Líbano, Argelia, Marruecos, Túnez, etc. tienen un componente cultural francés. Son 5 millones de musulmanes que viven en Francia y hacen vida en este país. Es casi el 10% de la población. Y no son sólo inmigrantes directos. Muchos de ellos son hijos y hasta nietos de inmigrantes. Ya tienen hasta 3 generaciones viviendo en Francia.
Lamentablemente en Francia, desde hace tiempo, vienen ganando terreno movimientos anti inmigrantes. Movimientos ultranacionalistas que claman por una Francia sólo para los franceses, y que me recuerdan la Alemania de Hitler y su antisemitismo. Sabemos que detrás de esos movimientos hay intereses económicos. Intereses de grupos económicos que promueven el odio y las guerras para intereses diferentes de los ciudadanos de Francia, para llenar sus propios bolsillos. Estos atentados son consecuencia de ese odio sembrado.
Lamentablemente, esa bandera de la revolución Francesa: azul, blanca y roja ha sido secuestrada por personas que promueven ideales contrarios a la libertad, igualdad y fraternidad que es el lema de Francia y que han convertido las guerras en política de estado. Por esa razón no coloco esos colores en mi foto de perfil del Facebook. Quienes gobiernan en Francia, independientemente de si son de derecha o de izquierda, no representan esos principios. Las políticas que ejecutan están más acordes con la letra de la Marsellesa, que es una letra de odio, lamentable en un himno con una de las melodías más bonitas. Espero que algún día esto cambie. Que la France vuelva a tener esos bellos principios y habrá paz.
(Himno de Francia)
¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)
¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!
Estribillo
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!
Segunda estrofa
¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)
Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!
Tercera estrofa
¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)
¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.
Cuarta estrofa
Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)
Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros!
Quinta estrofa
¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)
¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!
Sexta estrofa
¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)
¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!
Séptima estrofa
Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)
Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.

lunes, agosto 24, 2015

Claves para entender el bachaqueo, contrabando y Dólar Today: Colombia tiene productos venezolanos para 9 meses
 - www.aporrea.org
 - www.aporrea.org/actualidad/n276314.html

Juan Carlos Tanus: representante de colombianos en Venezuela
Entrevista Publicada el 10 de Julio de 2015 en www.noticiasbarquisimeto.com
“Si Venezuela cierra la frontera, Colombia tiene productos venezolanos para nueve meses”
El representante de colombianos en Venezuela, Juan Carlos Tanus (JCT) estuvo como invitado en Somos Televisión, y allí converso con el Periodista José Israel González (JIG) sobre los temas del “bachaqueo”, el contrabando de productos hacia Colombia y el manejo desde Cúcuta del llamado Dólar Today.
JIG.- ¿Qué está pasando en Venezuela que se están llevando nuestros productos?
JCT.- Bueno, la gran realidad es que hay una población en Colombia que consume los productos que llegan de contrabando del territorio venezolano. Grandes mafias logran tener una infraestructura económica, financiera y criminal en la frontera, y lógicamente articulan. Cerca de 3.500 personas se fortalecen día a día con el escenario del contrabando. Pero estos son trabajadores de 25 grandes mafias que operan en el corredor fronterizo. Hemos demostrado que no solamente los productos subsidiados son apetitosos para los contrabandistas, cualquier producto en Venezuela con la fijación empobrecida del Bolívar en la frontera va a ser llamativo. ¿Por qué? Porque resulta que mientras tenga la facultad un grupo de cambistas en Colombia de darle valor al bolívar, nunca se va acabar la posibilidad de tener los mismos pesos en Colombia
JIG:- ¿Cómo funciona esto?
En Colombia la resolución ocho del año 2000, creó la figura de las casas de cambio, que son doce estructuras fortalecidas consolidadas en Colombia, que operan con una  legislación establecida de la resolución ocho, pero además tienen el control de la superintendencia financiera, esta misma resolución creó los profesionales de la compra y venta de las divisas, llamados “cambistas”, que se constituyen como empresas a partir de hacer un oficio y una declaración en la cámara de comercio, se inscriben y ya son inmediatos cambistas.
JIG.- ¿Cómo hacen la conversión?
JCT.- La resolución ocho le dio facultades para quienes intervengan en el proceso de la compra y venta del Bolívar, sean los que fijen el valor. Entonces, hay 5 grupos económicos mafiosos vinculados al paramilitarismo en Cúcuta, que determinan todos los días antes de las 4 de la tarde cuanto va a costar el día siguiente, ¿Cómo lo hacen? Sencillo, ponemos un ejemplo de 10 mil pesos, con 10 mil pesos en Colombia se pueden comprar hoy 2 kilos de arroz, con 10 mil pesos en Venezuela, cambiados con el Bolívar empobrecido, se puede comprar aquí hasta 60 kilos de arroz.
JIG.- ¿Dónde lo compro?
JCT.-En cualquier parte, compras en San Cristóbal, en Maracaibo.
JIG.- ¿Con pesos o con Bolívares?
JCT.- No, con bolívares.
JIG.- 60 kilos de arroz, ¿Cuántos bolívares doy?
JCT.-Seria 10 mil pesos colombianos entre 6.
JIG.- ¿Dónde lo convierto?
JCT.-En Cúcuta.
JIG.- ¿Quién me da los bolívares?
JCT.-Los cambistas, que regularmente no saben de manera legal cuanto es el movimientoen bolívares, porque la legislación no les permite que se declare, no los obliga a declarar cuanto bolívar se mueve a diario.
JIG.- ¿Esa persona que cambio 10 mil pesos a bolívares, va a Venezuela y compra el arroz?
JCT.-Eso es correcto. Compra arroz, lo lleva a la frontera, luego lo pasa a Colombia, y va a vender 60 kilos de arroz a un promedio de 4.700 pesos. Ahí esta el gran negocio.
JIG.-Pero si gaste 10.000 pesos.
JCT.-Correcto, el gran secreto esta en tomar el pesos colombiano, convertir en bolívares pero con el cambio empobrecido del Bolívar, que se fija en la frontera, traer los bolívares acá, comprar cualquier producto. Mire los estudios indican que el 62% de los productos son venezolanos.
JIG.- ¿Cuándo vendo, cobro en pesos?
JCT.-Eso es correcto
JIG.- ¿Qué hago con ese peso?
JCT.-Lo vuelvo a convertir.
JIG. Ahora bien ¿Qué tiene que ver eso con el bendito DolarToday?
JCT.- Fijese, hay dos cosas importantes que debemos tener en cuenta como referencia. La primera, DolarToday hizo un acuerdo los cambistas en Cúcuta, y a partir del año 2012 lo toman como referencia para la asignación de DolarToday,
JIG.- ¿DolarToday como hace para ponerse de acuerdo con estas mafias colombianas?
JCT.-Simplemente revisan. En Colombia la tasa representativa del mercado, para efecto del dólar, la determina la superentendía financiera, esta semana tuvo un pico de 2.628, luego bajo a 2.550.
JIG.-Entonces primero verifican como está el peso?
JCT.-Primero ven cuánto vale un dólar en Colombia, que vale 2.500 pesos, esos 2.500 pesos lo dividen en cambio empobrecido del Bolívar que lo asigna una mafia, y ella le va a dar el resultado. Ustedes en sus casas lo pueden hacer, un dólar en Colombia vale 2.500 pesos,  y eso lo dividen en 6 y es el valor empobrecido del Bolívar, eso le va a dar una tendencia en Dólar Today. Este acuerdo está enmarcado dentro de una acción de guerra, porque el movimiento del Bolívar hace parte de la dinámica que tiene la guerra económica que se ha sustentado en Colombia, que lógicamente tiene un enorme impacto, y que hoy la fijación de los productos y servicios en gran parte de la frontera y hacia el interior del país, son determinados por DolarToday y el bolívar en Cucuta.
JIG.- ¿Cómo paso yo esa mercancía para Colombia y como Colombia permite que ingrese?
JCT.-Bueno digamos, de aquí para allá tiene la complacencia de las estructuras que cuidan frontera, eso no se puede desconocer, GNB y algunos otros.
JIG.- ¿Eso funciona igual para la gasolina?
JCT.-Debe funcionar igual. Donde si estamos públicamente convencidos de la participación de los organismos es la Colombia, porque usted puede revisar en los videos, la policía reconoce que detiene, que los ve pasar que convive con ellos, pero no los pueden detener, porque es parte de la economía del día a día.
JIG.-Si eso llega a Colombia quiere decir que alguien de Venezuela lo dejo pasar?
JCT.-Claro. Por una parte hay que tener en cuenta José Israel, que Cúcuta, Maicao y Arauca dejaron de recibir producto de las remesas. Cuando Venezuela corta las remesas con Colombia, Cúcuta dejo de recibir un millón quinientos mil dólares, mensuales. ¿Qué hicieron las estructuras mafiosas? Tomaron ese dinero, lo convirtieron en Bolívares y lograron hacer una socialización del bachaqueo.
JIG.- ¿Bienvenida clase social bachaquera?
JCT.- La cultura en el norte Santardeniana, la cultura Guajira, los pobladores de frontera, el tema del contrabando es una cotidianidad, porque es una forma de vida, es una forma de trabajo, siempre e incluso sociológicamente quienes lo realizan reconocen que no son contrabandistas, que ellos no violan ninguna normativa, ellos simplemente son comerciantes que comprar barato, que utilizan algunos métodos, buenos, regulares, malos, para llevar el producto y venderlo. 
JIG.- Los guajiros, hemos conocido toda la vida eso, pero no tenia influencia directa en la economía.
JCT.-Por eso insistimos en la socialización. El contrabando y el bachaqueo se dan, a partir que se producen  ingresos de las mafias, producto de las remesas. Esa acción del contrabando ya genera una estructura de orden social. Usted puede encontrar familias completas dedicadas a este proceso, hacen la cola, sacan el dinero, hacen la cola, luego lo llevan y se vende a un mayorista, hay un centro de acopio que dependiendo el tipo de producto, moviliza el transporte para la frontera. Ahora esto es una modalidad de contrabando, pero también hay otra modalidad, que es las grandes transnacionales. Con 10 mil pesos en Colombia compro dos kilos de arroz, y aquí compro 60. Al llevarlo allá, cuanto no se me va a multiplicar, cuando el día siguiente traiga el resto del dinero. Hay que multiplicar 60 unidades con el valor de compra del producto en Colombia, eso va a dar muchísimo dinero, entonces con esos recursos lógicamente el circuito del contrabando va a ser multiplicador, porque genera una cantidad circulante, claro, enorme.
JIG.- ¿Por eso quien va a querer trabajar en una empresa con una economía informal así?
JCT.- Por eso en Colombia el desempleo es altísimo.
JIG.-El desempleo formal?
JCT.-En el departamento de la Guajira, que es cuando nosotros hablamos de la socialización del bachaqueo, el 57% de su población es pobre, muy pobre, y cuando sumamos todo lo que pasa por contrabando por la guajira, se queda menos del 2% del contrabando porque además, un kilo de arroz de contrabando si se lo fuesen a vender a la población con el 50% del valor del precio en Colombia, uno diría “puede ser”, pero son 100 pesos por debajo del valor que se consigue el producto nacional o el importado legalmente por Colombia, significa que 25 grandes mafias colombianas, se llevan los recursos para otros departamentos, o incluso van a exterior para incluirse en otro tipo de negocio. 
JIG.- ¿Están identificadas estas 25 mafias colombianas?
JCT.- Sin señalar algunas aquí, hay proyecciones por departamentos, algunos grupos económicos vinculados, algunos factores políticos, vinculados a ellos, en el caso del norte de Santander, hay de a dos o tres.
JIG.- ¿EL gobierno Colombiano no hace nada?
JCT.-El gobierno lógicamente no hace nada porque debe parecer ilógico, el ministro de interior y justicia esta ligado al desarrollo político del norte de Santander. Su hermano Andrés Cristo es Senador de la república. Parte de su electorado, parte de las finanzas que se recaudan para su actividad política proviene de la economía informal, y dígame, de donde se surte, se nutre de la economía Cucuteña. ¿Cómo conseguir entonces que los productos que van para una campaña se puedan bloquear con una ley antricontrabado? O con una defensa de los grandes negocios.
JIG.-Es decir, indirectamente financiamos campañas electorales en Colombia?
JCT.-No solo campañas, hemos señalado con documentos en manos, que Venezuela mitiga los efectos que produce la ausencia de petróleo y políticas públicas en Colombia, y Venezuela sigue atendiendo el tema de la salud, de la educación, de la vivienda, de miles de colombianos que viven en este país, que le correspondería al gobierno Colombiano. Las grandes mafias financian candidaturas. Ñuna Romero es el candidato del Partido Liberal a la alcaldía de Cúcuta, fue asesor económico y de negocios del embajador Colombiano en Venezuela, Y hoy aspira a ser el alcalde de Cúcuta, pero además es el presidente de la Asociación de Cambistas, es el que preside a la estructura que empobrece a Venezuela.
JIG.- El poder político en Colombia ampara la mafia?
JCT.-El circuito esta dado por una expresión política organizada, el proceso de los cambistas, el proceso de los comerciantes, el paramilitarismo y el narcotráfico, es un círculo.
JIG.- ¿Ya desplazo ser bachaquero al tema del narcotráfico?
JCT.-Aun no, porque resulta que la fortaleza del narcotráfico no es Venezuela, son los países, en caso concreto, Estados Unidos, y hay un proceso de lavado que llega a la frontera, y lógicamente el contrabando lo que hace es lavar el dinero del narcotráfico, es decir todavía no lo va reemplazar, pudiese hacerlo en ese sector fronterizo, pero el contrabando sigue facilitando el lavado de activos por esa parte.
JIG.- ¿El dinero del bachaqueo, del contrabando sirve para lavar el dinero del narcotráfico?
JCT.-Si claro, porque yo tomo un millón de dólares, lo convierto a Bolívar empobrecido, por la maquinaria de la frontera, ya yo no soy un narcotraficante, yo soy un contrabandista de la colombianidad, que es tener estatus, que en Colombia es ser un tipo inteligente, que burla la justicia, que tiene buenas relaciones políticas, que la vida es capaz de identificar. Todavía la oligarquía no ha dado instrucciones de que tienen activa esa profesión, mientras que el tema del narcotráfico sí. Son enemigos encontrados en el poder, es una realidad que vive hoy la frontera porque los gobiernos no han querido sacar la resolución ocho del año 2000. Pastrana negoció con el bolívar la aplicación de esta resolución, un gran negocio, primero para mantener el control del bolívar, porque que ocurriría: si un migrante que ahorra 10 mil bolívares, en tres meses aquí para enviar a Colombia se lo pagaran a como el banco de la república lo paga hoy, el banco de la república en Colombia paga 219 pesos por un bolívar, eso es de manera oficial, y estos señores cambistas en la frontera le dan a ese migrante, óigase bien, 60 mil pesos por 10 mil bolívares, cuando el banco les da dos millones ciento noventa mil, el valor del bolívar en el banco de la república son 219 pesos,
JIG.- ¿Las transnacionales participan en el contrabando?
JCT.- Claro, las que producen en Venezuela. Si usted revisa lo de aquel gran contrabando, si bien hemos señalado que a partir de la eliminación de las remesas con destino Colombia hay una socialización del bachaqueo que permanece, antes de eso las trasnacionales que producen en venezuela tienen grandes movimientos al corredor fronterizo no es el bachaqueo de 100 kilos, 80 kilos 40 kilos toneladas o gandolas completas que fue el de 22 toneladas de productos; ponemos un ejemplo concreto de la Colgate- Palmolive en Colombia se ha detectado producto de la Colgate- Palmolive que en su interior del producto dice elaborado estado Carabobo y la cajita de cartón dice en Jumbo – Cali departamento valle del cauca, dice que fuese hecha aquí entonces que ocurre por las toneladas por lo que se ve en la frontera y no sólo la frontera mire los cálculos que tenemos es que en Colombia un 60% de la población, óigase bien, consume algún producto de contrabando de origen venezolano y le vamos a dar la siguiente información, en la costa norte colombiana desde la guajira hasta el departamento de córdoba producido por productos del contrabando, que si se cerrará la frontera hoy, los contrabandistas tendrían por lo menos nueve meses para sostener el stock en este corredor, por eso nosotros creemos el tema del bachaquero no es la que le da la consistencia el contrabando, ya están las trasnacionales que producen en Venezuela detrás de ella.
JIG.- Que tiene esa ley anti contrabando, y el problema que los bachaqueros en Colombia la protestan?
JCT.- Bueno, los bachaqueros en Colombia que están en contra de la ley, son las grandes estructuras que han controlado el contrabando históricamente, porque también el Presidente Santos y los autores de esta normativa, que es un sector que está enfrentado a Santos en la frontera, también pretenden con ello resolver una situación interna. Con ello aspiran a mejorar el nivel de empleo en la capital, aspiran a bajar dos puntos porcentuales el índice desempleo en Cúcuta porque resulta que la ley anti contrabando pone, como tope, 12 mil 100 dólares para calificarlo de contrabajo. Si yo tengo una que llega apostar 12 mil ciento 1 dólar, se declara contrabando, pero si muevo unos 12 mil dólares no hay contrabando.
JIG.- Es un tema de mayor interés del lado venezolano que del lado colombiano, y sin embargo no han podido?
JCT.- No, incluso yo creería que no va a ser posible si no hay intervención del gobierno colombiano, y se lleguen acuerdo entre Caracas y Bogotá para resolverlo; hay que eliminar la resolución 8 del año 2000; hay que ponerle un mayor control y no se puede determinar que un techo de contrabando tan altísimo como el que acaba de aprobar la ley. Yo creo que aquí hay que trabajar un gran acuerdo entre los dos gobiernos para controlar la frontera, ahora esto no es fácil por todo los que significa recibir entre 8 mil y 12 mil millones de dólares al año productos del contrabando en toda la frontera. Eso inhibe a cualquier presidente.


Noticia leida aproximadamente 5940 veces.
Contador actualizado cada 3 minutos

viernes, agosto 21, 2015

De una a otra Venezuela: 66 años después.



"Ante los venezolanos de hoy está planteada la cuestión petrolera con un dramatismo, una intensidad y una trascendencia como nunca tuvo ninguna cuestión del pasado. Verdadera y definitiva cuestión de vida o muerte, de independencia o esclavitud, de ser o no ser. No se exagera diciendo que la pérdida de la Guerra de Independencia no hubiera sido tan grave, tan preñada de consecuencias irrectificables, como una Venezuela irremediablemente y definitivamente derrotada en la crisis petrolera.
La Venezuela por donde está pasando el aluvión deformador de esta riqueza incontrolada no tiene sino dos alternativas extremas. Utilizar sabiamente la riqueza petrolera para financiar su transformación en una nación moderna, próspera y estable en lo político, en lo económico y en lo social; o quedar, cuando el petróleo pase, como el abandonado Potosí de los españoles de la conquista, como la Cubagua que fue de las perlas y donde ya ni las aves marinas paran, como todos los sitios por donde una riqueza azarienta pasa, sin arraigar, dejándolos más pobres y más tristes que antes.
A veces me pregunto qué será de esas ciudades nuevas de lucientes casas y asfaltadas calles que se están alzando ahora en los arenales de Paraguaná, el día en que el petróleo no siga fluyendo por los oleoductos. Sin duda quedarán abandonadas, abiertas las puertas y las ventanas al viento, habitadas por alguno que otro pescador, deshaciéndose en polvo y regresando a la uniforme desnudez de la tierra. Serán ruinas rápidas, ruinas sin grandeza, que hablarán de la pequeñez, de la mezquindad, de la ceguedad de los venezolanos de hoy, a los desesperanzados y hambrientos venezolanos del mañana.
Y eso que habrá de pasar un día con los campamentos de Paraguaná o de Pedernales hay mucho riesgo, mucha trágica posibilidad de que pase con toda esta Venezuela fingida, artificial, superpuesta, que es lo único que hemos sabido construir con el petróleo. Tan transitoria es todavía, y tan amenazada está como el artificial campamento petrolero en el arenal estéril.
Esta noción es la que debe dirigir y determinar todos los actos de nuestra vida nacional. Todo cuanto hagamos o dejemos de hacer, todo cuanto intenten gobernantes o gobernados debe partir de la consideración de esa situación fundamental. Habrá que decirlo a todas horas, habría que repetirlo en toda ocasión. Todo lo que tenemos es petróleo, todo lo que disfrutamos no es sino petróleo casi nada de lo que tenemos hasta ahora puede sobrevivir al petróleo. Lo poco que pueda sobrevivir al petróleo es la única Venezuela con que podrán contar nuestros hijos.

Eso habría que convertirlo casi en una especie de ejercicio espiritual como los que los místicos usan para acercarse a Dios. Así deberíamos nosotros llenar nuestras vidas de la emoción del destino venezolano. Porque de esa convicción repetida en la escuela, en el taller, en el arte, en la plaza pública, en junta de negociantes, en el consejo del gobierno, tendría que salir la incontenible ansia de la acción. De la acción para construir en le Venezuela real y para la Venezuela real. De construir la Venezuela que pueda sobrevivir al petróleo.
Porque desgraciadamente hay una manera de construir en la Venezuela fingida que casi nada ayuda a la Venezuela real. En la Venezuela fingida están los rascacielos de Carcas. En la Venezuela real están algunas carreteras, los canales de irrigación, las terrazas de conservación dde suelos. En la Venezuela fingida están los aviones internacionales de la Aeropostal. En la Venezuela real los tractores, los arados, los silos.

Podríamos seguir enumerando así hasta el infinito. Y hasta podríamos hacer un balance un balance. El balance nos revelaría el tremendo hecho de que mucho más hemos invertido en la Venezuela fingida que en la real.
Todo lo que no puede continuar existiendo sin el petróleo está en la Venezuela fingida. En la que pudiéramos llamar la Venezuela condenada a muerte petrolera. Todo lo que pueda seguir viviendo, y acaso con más vigor, cuando el petróleo desaparezca, está en la Venezuela real.
Si aplicáramos este criterio a todo cuanto en o público y en lo privado hemos venido haciendo en los últimos treinta años, hallaríamos que muy pocas cosas no están, siquiera parcialmente, en el estéril y movedizo territorio de la Venezuela fingida.
Preguntémonos por ejemplo si podríamos, sin petróleo, mantener siquiera un semestre nuestro actual sistema educativo. ¿Tendríamos recursos, acaso, para sostener los costosos servicios y los grandes edificios suntuosos que hemos levantado? ¿Tendríamos para sostener la ciudad universitaria? ¿Tendríamos para sostener sin restricciones la gratuidad de la enseñanza desde la escuela primaria hasta la Universidad? Si nos hiciéramos con sinceridad estas preguntas tendríamos que convenir que la mayor parte de nuestro actual sistema educacional no podría sobrevivir al petróleo. Sin asomarnos, por el momento, a la más ardua cuestión, de si ese costoso y artificial sistema está encaminado a iluminar el camino para que Venezuela se salve de la crisis petrolera, está orientado hacia la creación de una nación real, y está concebido para producir los hombres que semejante empresa requiere.

Parecida cuestión podríamos plantearnos en relación con las cuestiones sanitarias. Todos esos flamantes hospitales, todos esos variados y eficientes servicios asistenciales y curativos, pueden sobrevivir al petróleo? Yo no lo creo.
La tremenda y triste verdad es que la capacidad actual de producir riquezas de la Venezuela real está infinitamente por debajo del volumen de necesidades que se ha ido creando la Venezuela artificial. Esta es escuetamente la terrible realidad, que todos parecemos empeñados en querer ignorar.
Por eso la cuestión primordial, la primera y la básica de todas las cuestiones venezolanas, la que está en la raíz de todas las otras, y la que ha de ser resuelta antes si las otras han de ser resueltas algún día, es la de ir construyendo una nación a salvo de la muerte petrolera. Una nación que haya resuelto victoriosamente su crisis petrolera que es su verdadera crisis nacional.
Hay que construir en la Venezuela real y par la Venezuela permanente y no en la Venezuela artificial y par la Venezuela transitoria. Hay que poner en la Venezuela real los hospitales, las escuelas, los servicios públicos y hasta los rascacielos, cundo la Venezuela real tenga para rascacielos De lo contrario estaremos agravando el mal de nuestra dependencia, de nuestro parasitismo, de nuestra artificialidad. Utilizar el petróleo para hacer cada día más grande y sólida la Venezuela real y más pequeña, marginal e insignificante la Venezuela artificial.

¿Quién se ocuparía de curar o educar a un condenado a muerte? ¿No sería una impertinente e inútil ocupación? Lo primero es asegurar la vida. Después vendrá la ocasión de los problemas sanitarios, educacionales. ¿De que valen los grandes hospitales y las grandes escuelas si nadie está seguro de que el día en que se acabe el petróleo no hayan de quedar tan vacíos, tan muertos, tan ruinosos, como los campamentos petroleros de Paraguaná o de Pedernales?
Lo primero es asegurar la vida de Venezuela. Saber que Venezuela, o la mayor parte de ella, ya no está condenada a morir de muerte petrolera. Hacer todo para ello. Subordinar todo a ello. Ponernos todos en ello."

De una a otra Venezuela.-

El ensayo que acabo de colocar no es nuevo. Lo escribió Arturo Uslar Pietri hace 66 años, es decir en 1949. Después de tantos años cabría preguntarnos ¿Cuál es hoy en día la Venezuela real y cuál es la artificial?.  Hoy, con la caída de los precios petroleros y las consecuencias de la guerra económica deberíamos estar visualizando la realidad de nuestra dependencia y por ende de nuestra vulnerabilidad, pero ¿estaremos aprendiendo la lección, o  habremos llegado al punto en que las necesidades de la Venezuela ficticia nos han enceguecido completamente?. ¿Será que los Venezolanos no pertenecemos ya a la Venezuela real?.




jueves, agosto 20, 2015

Una pequeña reflexión económica



La única manera de combatir la guerra económica es produciendo. Somos un país muy vulnerable económicamente porque somos un país monoproductor y monoexportador. Nuestra economía depende del flujo de divisas proveniente de la venta de un sólo producto y mientras eso no cambie seremos un país económicamente dependiente y subdesarrollado.
La dependencia económica significa también dependencia política. Para tener soberanía tenemos que aprovechar esta coyuntura para empezar a producir desde los sectores primarios de la economía para diversificarla. Para poder tener una gran patria tenemos que tener conciencia de nuestras vulnerabilidades y trabajar por corregirlas.

lunes, agosto 17, 2015

Sustituir importaciones requiere transformar el aparato cambiario y financiero

Analistas sugieren tomar en cuenta experiencias del pasado para no cometer errores

Sustituir importaciones requiere transformar el aparato cambiario y financiero

16 agosto 2015 | Haga un comentario
Para el exministro de Industria y Comercio, Gustavo Márquez, la propuesta debe abordarse bajo un enfoque endógeno. El internacionalista Alfredo Ordóñez estima que la medida debe hacerse de forma gradual. El economista Humberto García insta propone promover la producción interna
El presidente de la República, Nicolás Maduro, ordenó recientemente la creación de una comisión de alto nivel que planifique y ejecute estrategias encaminadas a la sustitución de productos e insumos importados para favorecer aquellos que puedan obtenerse en el país,  con el fin de “consolidar nuestra economía” y romper con la “dependencia parasitaria” de adquirir afuera todo lo que necesitamos. El Correo del Orinoco consultó a tres analistas económicos, quienes enumeraron las posibles ventajas y desventajas de la propuesta.
Gustavo Márquez, quien se desempeñó como ministro de Industria y Comercio (1999) y ministro de Estado para la Integración y Comercio Exterior (2005-2007) durante la gestión del presidente Hugo Chávez, manifestó que la sustitución de importaciones “solo puede plantearse en este momento bajo un enfoque endógeno”, lo cual implica un cambio radical dentro del sistema.
Dice que “lo que estamos viendo hoy en día es una agonía larga de un modelo de sustitución de importaciones basado en el capitalismo rentístico dependiente que se ha prolongado a lo largo de los años y que la Revolución Bolivariana no ha podido transformar”. En tal sentido, comenta que “si se le da más oxígeno a un muerto que está agonizando, estaríamos avanzando en dirección contraria a lo que se quiere construir en el país, que es la independencia reflejada en el objetivo número uno del plan de la patria”.
Recordó que la sustitución de importaciones no representa ninguna novedad: “Se trata de un modelo que se inició en los años 60 y que todavía está vigente”. En su opinión, esta fue una “estrategia de división internacional del trabajo para la expansión del capitalismo”. Uno de los factores determinantes de la economía venezolana en los últimos 100 años, refiere, son precisamente los ingresos petroleros y particularmente la absorción de la renta petrolera que, en su criterio, “es el traslado hacia Venezuela del producto del trabajo de otros países”.
Esta política, acotó, fue impulsada fundamentalmente por el capital trasnacional con la intención de “trasladar a los países periféricos el desarrollo de algunos procesos industriales manufactureros, aprovechando la mano de obra barata y las ventajas que, de algún modo, desde el punto de vista económico, le permitían bajar los costos de producción”.

DISMINUCIÓN DE LA INVERSIÓN

A través de esa iniciativa, destaca, “se buscaba ampliar no solamente el mercado de consumo, sino también el mercado de insumos”, el cual considera muy importante pues abarca los bienes intermedios. En el caso particular de Venezuela, precisa que “la medida resultó muy atractiva, porque este es un país petrolero, con ingresos en divisas, es decir, potencialmente comprador de esos bienes y servicios”.
Además, señala que esta permitía que los petrodólares que tenían que desembolsar países como Estados Unidos para la compra de crudo, retornaran a sus manos. Ciertamente, comenta el analista, el Estado es quien maneja la renta petrolera, “pero en el modelo capitalista, es el sector privado el que acumula riquezas a partir de la explotación de los trabajadores y la acumulación de plusvalía del trabajo para ampliar su capacidad de producción y elevar su tasa de ganancia”.
A partir de 1979 ese modelo entró en crisis. Uno de los indicadores de ese declive, describe, es la reducción de la inversión privada: “Fue como una especie de montaña rusa; desde los años 40 comenzó a subir bajo el amparo del desarrollo petrolero y actividades conexas, pero en los 50 comenzó a caer y en los 60 se vuelve a iniciar un proceso de recuperación, hasta el final de la década de los 70, donde comienza declinar nuevamente hasta el sol de hoy”.

CAPITALISMO RENTÍSTICO

Al citar al economista Asdrúbal Batista, de quien alega que ha sido un estudioso del tema, y con sus análisis ha permitido tener elementos cuantitativos y cualitativos para evaluar el desarrollo de la economía venezolana, Márquez comenta que en el país tenemos un sistema de capitalismo rentístico, que es muy diferente al capitalismo normal, “porque la renta petrolera se convierte en un factor que distorsiona el proceso productivo normal del capitalismo”.
Uno de los efectos distorsionantes de la renta, aclara, es que el sector petrolero se hace mucho más competitivo que el resto de los sectores, porque con una inversión menor logra ganancias muy elevadas. “Esa diferencia de productividad va haciendo que el resto de los sectores de la economía se vayan rezagando y vayan determinando de algún modo, dentro la lógica capitalista, que sea más viable importar que producir en el país, porque la sobrevaluación del signo monetario establece que es más barato comprar bienes en el exterior que producirlos aquí”.
Afirma que esto había sido advertido hace algunos años por Alberto Adriani y Arturo Uslar Pietri, quien proyectándose hacia el futuro planteó que esto iba a generar una sociedad enferma, porque alrededor de ese modelo “se ha generado una cultura rentística en la que hay quienes tienen un ingreso sin llegar a producir”.

¿SEMBRAR EL PETRÓLEO?

La renta petrolera que aquí se sembraba, critica, “se sembraba en créditos blandos y en transferencias directas al sector privado y a un empresariado parasitario como la Corporación Venezolana de Fomento, a la que se le otorgaron 15 mil millones de dólares en créditos que nunca retornaron”. Muchas de esas empresas fracasaron, y los empresarios terminaron transmutándose en comerciantes que justamente participaban en el negocio de las importaciones, fustigó.
La nacionalización petrolera, según Gustavo Márquez, terminó siendo un gran fraude, tal y como lo mencionó Alí Primera en una de sus canciones, entre otras cosas, porque a partir de esa decisión se desarrolló una paradoja: “En la medida que la venta del petróleo comenzó a aumentar, los ingresos fiscales petroleros empezaron a disminuir”.
En su criterio, esto obedecía a que “la renta petrolera terminó llenando los bolsillos de una burguesía parasitaria que no estaba invirtiendo en el país, sino que usaba esos dólares para acumularlos y hacer fortuna afuera”. No en vano, advierte que las cifras que se están manejando dan cuenta de que “los capitales venezolanos en el exterior en todos estos años pueden estar llegando a los 400 mil millones de dólares, colocando al país en tercer lugar en relación al PIB y en cuarto lugar en términos absolutos”.

EL MISMO MODELO

El modelo actual, contrasta, es el mismo modelo rentístico del pasado. De hecho, afirma que “hoy en día 97% de los ingresos petroleros se utiliza para las importaciones”. Según el ex ministro de Comercio, la estructura de las empresas productivas del país “fue parida por ese modelo de sustitución de importaciones”, por eso, sus procesos de funcionamiento están armados a partir de la importación de insumos, de tecnologías y también de bienes de capital.
Un claro ejemplo de esto, resalta, es la situación de Polar, que en días pasados anunció que no iba a poder seguir produciendo cerveza porque el gobierno no le había dado las divisas necesarias. “Las latas de cerveza se hacen con un aluminio que se importa. ¿Por qué la Polar no ha desarrollado un plan de inversión para comprarle aluminio a la CVG y producir el material para sus latas y así tener una autonomía respecto al mercado internacional?”, cuestionó. Dice que si se hace de esa manera, “la empresa deja de recibir dólares y tiene que moverse con la moneda nacional, lo cual rompería con el proceso exógeno de acumulación”.
En su criterio, lo mismo estaría sucediendo en la estatal petrolera. “Pdvsa ha avanzado muchísimo bajo la administración del Gobierno Bolivariano, pero no podemos decir que ha dejado de ser lo que históricamente ha sido, siguiendo la tradición de las grandes empresas transnacionales que manejaban el petróleo en Venezuela”, advirtió.
Al analizar este aspecto, Márquez se pregunta por qué no se ha elevado hasta ahora la capacidad de refinación en el país, puesto que la misma se ha mantenido igual en los últimos 30 años. Del mismo modo, sostiene que es necesario saber qué pasó con el Plan Semilla lanzado por el presidente Chávez en el año 2005 en función de la soberanía alimentaria, “porque en este momento nosotros estamos importando el 100% de las semillas de hortalizas y de algunas frutas”.
Asimismo, cuestiona que algunos implementos utilizados en la vestimenta de las y los integrantes de la Fuerza Armada sean importados. Para Márquez, la respuesta es sencilla: “A pesar de la voluntad política del comandante Chávez, de ir a una transformación del modelo productivo y superar el capitalismo rentístico, la burocracia y el Estado mismo -cuya esencia es rentística, porque es un importador neto- han arropado todo”.

REFORMAS ESTIMULANTES

Frente a este escenario, señala que para que la sustitución de importaciones pueda funcionar, lo primero que habría que hacer es transformar el sistema financiero. “Nosotros no podemos seguir con una banca rentística que capta los recursos y el ahorro, pero no los convierte en inversión sino en extracción de capital hacia afuera”. Sostiene que la banca rentística “vive de los depósitos del Estado y desvía los recursos” que se destinan a las carteras agrícola y turística, entre otras, con el fin de estimular la producción interna, para manejarlos a su antojo.
Por otra parte, detalla que para poder adelantar una política de relanzamiento del modelo productivo, e ir a un modelo endógeno de desarrollo industrial que va a sustituir importaciones, habría que modificar el sistema cambiario. “Para plantearse una política de desarrollo que permita transformar el modelo rentístico, necesariamente tiene que haber una estabilidad económica que lo permita, porque con este problema cambiario no se puede hacer nada”.
También hay que pensar en una nueva política económica que incluya una reforma tributaria en la que paguen más los que tienen más: “Aquí hay una grandísima evasión fiscal muy alta. El pago de impuestos del sector empresarial parásito es muy bajo. Es absurdo, pero acá, los empresarios pueden ajustar su balance, y eso les permite protegerse de la inflación en el pago de impuestos, pero el pueblo no se puede proteger de la inflación. Ellos le trasladan al pueblo todo, pero a la hora de pagar los impuestos, ajustan”.
Manifiesta que es prudente abrir espacios para que haya alianzas y redes productivas de pequeñas empresas. La idea, avizora, es ser autosuficientes en todo, y en aquellas áreas donde no podamos serlo, hay que establecer alianzas estratégicas para crear redes intraindustriales, es decir, entrar en cadenas productivas internacionales de cooperación como el Alba y Mercosur, y con otros países como China, “pero no para que nos vengan a vender los televisores, ni para que los ensamblemos aquí, sino para meternos en la cadena, para aprenderla, para conocerla, para trabajarla y participar en la agregación del valor de ese producto. Esa es una política de sustitución de importaciones pero con un enfoque endógeno”.

OBLIGAR A PRODUCIR

De acuerdo con el coordinador del postgrado en Economía Internacional de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Alfredo Ordóñez, una economía monoproductora como la venezolana indudablemente presenta debilidades en un sistema económico global. “Cuando el precio del petróleo es alto o superior a lo previsto, siempre se utiliza el excedente para el financiamiento de la inversión social o compras internacionales de otros productos para satisfacer las necesidades de la población. Sin embargo, cuando el precio es muy bajo, la nación queda desprotegida para satisfacer el mercado”, explica.
Amparados en ese modelo, destaca, “el sector empresarial se acostumbró a contar con el apoyo del Estado para garantizar su rentabilidad”, situación que, esgrime, es muy normal cuando el ingreso petrolero puede soportar estas estructuras. “Ahora, cuando el Estado no puede sostener el aparato productivo, lamentablemente este último tiende a trasladarse a la comercialización internacional, lo que genera una desmejora significativa en la productividad del país”, evaluó.
En tal sentido, afirma que la aplicación de una sustitución de importaciones “obligaría a que los sectores productivos vuelvan a producir, generando así un beneficio real a la economía, ya que la producción originará competencia y competitividad entre los grupos empresariales, logrando de esta manera satisfacer parte de las necesidades del mercado local y, en muchas ocasiones, la generación de divisas por concepto no petrolero”.

APLICACIÓN PROGRESIVA

Asegura el especialista que  “sustituir las importaciones siempre es factible cuando se consideran todos los factores que forman parte del sistema productivo de una economía”. Sin embargo, refiere que “aplicar esta medida de la noche a la mañana en una economía global es imprudente e inefectivo”, sobre todo en Venezuela, donde la producción nacional depende primordialmente del ingreso petrolero.
“Realizar una estrategia radical de sustitución de importaciones traería consigo una caída insostenible de la economía y por ende generaría una crisis social profunda. De tal manera que esta medida debe realizarse de forma gradual para poder generar beneficios reales y no solo nominales”, asintió. Para el internacionalista, lo primero que se debe hacer es evaluar la situación real del parque industrial nacional, tomando en cuenta tanto las empresas estatales como las privadas. En segundo lugar, añade, hay que “desarrollar un plan de suministro seguro de materia prima para iniciar el proceso productivo”.
También cree que habría que incorporar a las universidades al proceso de innovación y desarrollo, tomando en cuenta que este es el sector que por naturaleza genera conocimiento y es la fuente de la investigación. “Las Universidades serán las que le proporcionen las ideas y el camino a seguir a los empresarios para que logren una mejor competitividad en el mercado nacional e internacional”, apuntó.  Tal y como lo realizan los países con mayores márgenes de desarrollo industrial, adujo que “la innovación tecnológica viene de los centros de formación universitaria”.

TECNOLOGÍA Y ECONOMÍA

Asimismo, asegura que habría que conformar un plan estratégico de transferencia tecnológica que permita desarrollar proyectos industriales de alto impacto en la sociedad, en los sectores: farmacéutico, telecomunicaciones, militar y de alimentos que, a su parecer, es el más importante. “En este plan deberá existir una triangulación Estado, empresas y universidades para así garantizar que la tecnología adquirida no desaparezca con las personas, sino que quede arraigada en los centros de formación”, expresó.
Ordóñez también propone ajustar el tipo de cambio e iniciar un proceso de devaluaciones progresivas hasta que el dólar y el bolívar logren un equilibrio para que esta medida llegue a tener éxito. “Eso permitirá, a corto plazo, que el Estado pueda evitar una fuga de capitales de forma desproporcionada y se genere la confianza empresarial para el fortalecimiento del parque industrial”, analizó.
La aplicación de esta medida, tomando en cuenta las consideraciones planteadas, en su criterio, generaría competitividad en el mercado nacional e internacional, generación de empleos, ingresos a la nación de divisas y baja inflación. Además estima que esto también permitiría la eliminación de oligopolios o monopolios empresariales. Dice que “el Estado debe garantizar el respeto y cumplimiento de las normas que se definan para el desarrollo de un sistema de producción real y efectivo”.
La propuesta, en criterio del analista, debe apuntar a la construcción de un parque industrial. “En vista de que tenemos una economía débil que solo depende del ingreso petrolero, y dado que su precio en el mercado internacional es vulnerable, nuestra estructura económica es inestable. Por ello, la unión del Estado, empresario y universidades representa la única salida, a corto plazo, para garantizar la estabilidad socioeconómica del país”, concluyó.

FUNCIONÓ EN EL PASADO

Para el economista y profesor universitario Humberto García Larralde la sustitución de importaciones propuesta por el Gobierno “es equivocada como decisión de política, y además requiere de una serie de medidas imprescindibles que no se están cumpliendo en este momento”. Recordó que esta “fue una estrategia que funcionó bien en el pasado”, pero cree que en este momento “esa no es la solución que se debe buscar”. La medida comenzó a aplicarse durante la Segunda Guerra Mundial, cuando dejaron de llegar al país, producto de esa situación, una cantidad de bienes manufacturados.
Se empezó con algo muy sencillo, relata: “En vez de importar los jugos, se comenzaron a hacer bebidas con frutas locales. También se aplicó en el ramo de los alimentos y con los textiles”.  Durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, añade, la estrategia se utilizó en el sector de la construcción y se dio un gran impulso a las industrias para que fabricaran materiales. “Pero se asume formalmente como política de Estado, con un paquete de incentivos bien estructurados y sistemáticos, en 1959, con la presidencia de Rómulo Betancourt”, asintió.
En aquella oportunidad, esgrime, “la sustitución de importaciones operó con muchos incentivos fiscales, estableciendo la eliminación de impuestos, amplias posibilidades de financiamiento, protección arancelaria muy alta que impedía la competencia externa, una política de compras que establecía la compra de bienes nacionales por parte del Estado, y la existencia de un tipo de cambio sobreevaluado que aumentaba el poder de compra interno de la población y facilitaba la adquisición de insumos y maquinarias a precios asequibles”.

DEPENDENCIA RENTÍSTICA

Dice que mientras hubo renta petrolera para financiar estos incentivos, la medida rindió buenos frutos. Además, acota que el petróleo “ampliaba el mercado interno”, rentabilizando con ello la inversión, hecho que a su parecer fue muy positivo, “porque la industria creció mucho más rápido que el resto del país y había un efecto dinámico dentro del proceso de industrialización”.
Pero en los años 80, cuando la renta petrolera deja de crecer  y el país se muestra incapaz de absorber productivamente la renta que comenzó a entrar con la subida de los precios del petróleo, “todo ese modelo colapsa, cae la inversión y se estanca la actividad productiva”. Frente a esa situación, añade, “los gobiernos intentaron responder con controles de precio y de todo tipo, pero eso lo que hizo fue terminar de hundir al proceso de industrialización por sustitución de importaciones”.
Todas las gestiones gubernamentales tuvieron modalidades variables de esa misma política, describe. “Durante el segundo período de Carlos Andrés Pérez, se insistió en la necesidad de buscar un cambio y se comienza a aplicar una política de orientación hacia afuera. Luego, Rafael Caldera, a su manera, trató de echar todo eso para atrás y después volvió a asumir la misma estrategia, hasta que llegamos a la presidencia de Hugo Chávez”, resumió.

NO HAY INCENTIVOS

Hoy en día, de acuerdo con García Larralde, quien además es miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y coordinador del equipo de desarrollo económico del Cendes, “para proponer un proceso de reactivación de la economía con base en la sustitución de importaciones se debe tener en cuenta lo que sucedió en el pasado”.
Aduce que “en la actualidad, el ingreso petrolero ha caído significativamente y la perspectiva que se tiene es que no va a aumentar en los próximos años, por ello no puede cumplir ese papel dinamizador que ocupó antes en términos de ampliar el mercado interno y financiar todos esos incentivos”. Además considera que la política del gobierno actual, “lejos de promover incentivos, ha desincentivado la producción nacional”.
Otros elementos que, en su criterio, desestimulan la inversión productiva, “son los controles de precios, la falta de garantías jurídicas de todo tipo, normativas como la Ley Orgánica del Trabajo que impiden la flexibilidad laboral que permitiría una mayor respuesta de las empresas frente a las oportunidades o desafíos para competir, y la falta de acceso a las divisas por parte de las empresas”.

ELIMINAR CONTROLES

El economista argumenta que durante los últimos 15 años ha aumentado mucho la dependencia de la renta petrolera, “por el acoso al sector privado interno y la sobrevaluación del bolívar”, lo cual dificulta la producción interna y la posibilidad de competir con las importaciones. De hecho, asegura que el gobierno se ha convertido en el principal importador. “Hoy en día, más del 60% de las importaciones las realiza el Estado y muchas veces las hace, incluso, sin pagar impuestos”, criticó.
En su criterio, “en vez de privilegiar la importación barata de bienes con un dólar subsidiado, el Gobierno debería promover la producción interna a través de una cantidad de incentivos que permitirían reactivar el aparato productivo”. Para ello sería necesario, según el especialista, “levantar los controles de precio y las regulaciones que impiden la actividad productiva, dar garantías jurídicas y crear un escenario macroeconómico que estabilice los precios”.
Asimismo, insiste en que es necesario desmantelar el sistema de control de cambio que, a su parecer, es el que ha provocado todas las distorsiones. “Nosotros no vamos a tener estabilidad cambiaria, de precios, ni vamos a resolver el problema de la inflación y a aumentar el poder adquisitivo de la población con este desajuste cambiario y este desequilibrio fiscal monetario que estamos viviendo ahorita”, apuntó.
El tipo de cambio que tenemos en este momento, indica, “es inviable”, puesto que a 6,30 bolívares por dólar solo importa el gobierno, además la cantidad de dinero que se destina para tal fin no da abasto para suplir las necesidades internas. Eso explica, en su criterio, “la creciente inflación y el desabastecimiento, no solo de bienes de consumo, sino también de insumos para la producción que requieren de una respuesta inmediata y permanente”. A eso suma la deuda comercial con los proveedores internacionales que, según los datos que maneja, está por encima de los 10 mil millones de dólares, “lo que ha hecho que muchos de estos proveedores estén renuentes a seguir trayendo productos para acá”.

PROMOVER LA EXPORTACIÓN

A diferencia de años anteriores, García señala que “la economía ha crecido y el país es otro, con una población mucho mayor, por tanto, no podemos depender de una sola fuente de ingresos para financiar la compra de maquinarias, de equipos e insumos para sostener un proceso de industrialización por sustitución de importaciones, más aún cuando nuestra dependencia a las importaciones ha crecido tanto”.
En ese sentido, estima que, “en vez de aplicar la sustitución de importaciones, lo que se tiene que hacer es promover una estrategia de exportación” con las condiciones que permitan reactivar la inversión y la actividad productiva. “Eso empezaría a diversificar las fuentes de ingresos petroleros y las fuentes de ingresos externos, y además posibilitaría que las empresas financien sus propias compras de insumos y equipos, además generaría un efecto dinámico que no tiene limitación en el mercado interno”, analizó.
De acuerdo con el analista, la sustitución de importaciones que se ha aplicado tradicionalmente tenía la limitación del mercado interno. “Si este no crecía, hasta ahí llegábamos, se agotaban las posibilidades de venta de producción, en cambio con las exportaciones, para un país pequeño, el mercado internacional es gigantesco”, contrastó. Esa orientación, esgrime, es la que han seguido todos los países exitosos. “Hay una serie de medidas que han aplicado gobiernos de distintos países en distintas épocas, que tienen que ver con apoyar a los pequeños y medianos productores para que puedan producir y exportar”.
LEA TAMBIÉN:
T/ Héctor Escalante
F/ Jonathan Manzano y María Isabel Batista
Tomado de: http://www.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/sustituir-importaciones-requiere-transformar-aparato-cambiario-y-financiero/

 Suscribirse a este Blog