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domingo, diciembre 03, 2017

Voyage: Me voy para Ámsterdam (VII-Más de Holanda)



Date: Tue, 23 Feb 1999 06:14:12 PST
Subject: Voyage: Me voy para Amsterdam...(VII)

Voila Amigos:

Aquí continúo con este recuento. Re Leyéndolo ayer, me di cuenta de innumerables errores ortográficos y de redacción. Espero que me disculpen...

MÁS DE HOLANDA.-

Antes de salir de Delft, pasamos por la Universidad en donde trabaja Freddy (así es como se llama el muchacho de Costa Grrica...) a almorzar. Comimos en el comedor universitario y luego nos sentamos a hablar con unos muchachos latinoamericanos que allí estaban y a reírnos de los Polos. Los Polos son la denominación que le dan en Costa Rica a la gente ingenua.., No sé como explicarles. El asunto vino al caso porque hace poco tiempo hubo un vuelo del Concorde a Costa Rica; y lo que no se esperaba nadie es que hubo un recibimiento de como 100000 personas en el Aeropuerto. 100000 personas que deseaban conocerlo y verlo, un acontecimiento nacional fue la llegada del Concorde a Costa Rica. Como cuando llego el hielo a Macondo.  Por la televisión entrevistaron a testigos de ese acontecimiento histórico, incluyendo a uno que era un ejemplo para las juventudes porque se había montado en el Concorde y hasta tenía un diploma que lo atestaba (¿les dan un diploma por montarse en el Concorde?). Luego, se armó la polémica porque fueron y tildados de polos (al parecer es un término despectivo allá) y estos defendían su inocencia: - Nosotros si somos Polos y a mucha honra. Nos reímos mucho de la ingenuidad de nuestros pueblos, pero yo lo veo en realidad como una cosa muy bonita, mientras que Freddy, por ejemplo, se avergonzaba. Lo que si es cierto es que García Márquez se quedo corto. No sé si les conté que cuando era pequeño había vuelos del Concorde a Caracas y un día me metí en el acordeón que compartía el concorde con el vuelo que yo iba a tomar (un 747 hacia Miami) y me desvié para tocar el Concorde. Lástima que no me dieron un diploma porque me lo merecía jajaja...

RestaU de la Universidad de Tecnología de Delft
Después de comer salimos de Delft esquivando las bicicletas. Había en realidad todo tipo de medios de transporte. Luego tuvimos que esquivar no sólo bicicletas, sino también tranvías, trenes, metros, cochecitos con bebés y dos veces nos paso un avión rodando por un puente encima nuestro. Una vez cerca del Charles de Gaulle y otra vez cerca de Ámsterdam. Imagínense mi impresión al ver un avión rodando encima mío. Y no un avión pequeño, ¡un bichotote como un 747!

Holanda es un país muy abierto culturalmente, debe ser por su condición de país pirata. Allí hay una libertad inmensa que se siente en el ambiente. No hay que olvidar que es la cuna del liberalismo económico de Adam Smith. Los holandeses no se cierran a la transculturización, según me pareció, pero a pesar de todo, se ven las cosas muy planificadas. Supongo que no tendrán muchas restricciones comerciales, por eso todo allí es más barato que en París. Me gustó mucho esa filosofía de país, un país comerciante nato, que permite la entrada de productos pero donde los suyos también se venden y baratos porque son lo suficientemente competitivos. Creo que todos estos años de neoliberalismo me están volviendo así.

No sé si les dije que es más fácil conseguir un queso de bola holandés en Margarita que en Holanda, de esos Oro de Holanda calidad que manda... Di más vueltas que un perdido buscando un queso de esos esféricos para comer allí y otro para llevarme para París, pero no encontré ninguno y ahora que lo pienso, puede haber sido porque anduve fue por el Distrito Rojo de Ámsterdam (Red Light District) y allí hay muchos quesos pero de otro tipo que pronto se enterarán.

No conseguí ni un quesito de estos en el Red Light District
En definitiva, me gustó el desarrollo tecnológico industrial que vi en Holanda. Se ve mucho más concentrado que en Francia, aunque Francia al ser mucho más grande como país tiene al final más peso. Châpeau a los holandeses por haber saber sacado partido a su paisito tan pequeño. Así sea por medio de la piratería.

Yo me sentía muy liberal, incluso en el terreno económico me estaba volviendo cada vez más neoliberal, a pesar de que estos tiempos neoliberales no han sido de mucho provecho para nuestra sociedad, al menos no para los pobres. Hasta ese momento me sentía muy liberal, pero al llegar a Ámsterdam me sentí como un puritano cerrado y conservador, tal vez mucho liberalismo me cayó de golpe y una cosa es el liberalismo y otra el libertinaje. Y ahora pienso que esto ya cayó en la perversión y que al final eso no va a  traer buenas consecuencias...

Llegamos rapidito a Ámsterdam por las superautopistas, el problema de nuevo era como entrarle a la ciudad. Logramos entrar por un lugar llamado Haarlem. Supongo que de allí vendrían los holandeses que fundaron New York o los Trotamundos de Harlem jajaja, y de Harlem de nuevo a luchar con calles de 14 letras de las cuales 12 son consonantes. Menos mal todos los nombres de las calles terminan en straat. Teníamos que buscar el Centrum y allí un estacionamiento para dejar el carro. Primero nos estacionamos en la calle, pero allí no nos convenía y salimos en la búsqueda de nuevo de un lugar para aparcar.

Sigo en el mail 8


Luis Manuel 

Voyage: Me voy para Ámsterdam (VI- Delft)


Holanda

Date: Mon, 22 Feb 1999 08:38:17 PST
Subject: Voyage: Me voy para Amsterdam... (VI)

Aquí les viene la parte VI de este testamento...


¡Y por fin llegamos a Holanda ..........!

En Holanda me sentía como en la etiqueta de una lata de leche importada. El mismo verdecito, a pesar del invierno, las vaquitas, las ovejas, los molinos de viento, y las superautopistas, porque si hay un país en que las autopistas son arrechisimas ese es Holanda (aun no conozco Alemania). Me pareció que todo el país era súper desarrollado y con una gran densidad de población. Me dije a mi mismo: Francia es subdesarrollado al lado de esto. ¡Se veía tecnología por todos lados! Hasta la señalización de los límites de velocidad máxima en las autopistas eran electrónicos, y dependiendo del tráfico ese límite podía cambiar, era dinámico, 180 Kph, 190 Kph, 200 Kph, y si no había tráfico de repente podía decirte: ¡No limit!.

Pasamos por Rotterdam pero no entramos y cruzamos por un puente modernísimo un río con una importancia histórica enorme: El Río Rin (ya no sé ni cómo escribir las cosas después de este enredo de idiomas).

Pepe Delgado (el de Araya)
Logramos encontrar al fin la autopista hacia Delft y llegamos en un santiamén. Ahora claro, quedaba otra vez el problema de entrar a una ciudad sin mapa y sin puta idea de las ubicaciones. Como de costumbre, nos equivocamos de nuevo y fuimos a parar de pronto a una carretera rural, sin ninguna señalización, solo molinos. Estábamos nuevamente perdidos y no había nadie a quién preguntarle hasta que encontramos a un nativo trotando que era igualito a Pepe Delgado Rivero pero viejo. Recordé que Araya estuvo dominada por los Holandeses en el Siglo XVI y que estos dejaron claramente su huella genética (Pepe Delgado es Arayero), Pepelft Delftgaaado Riveelrksro (así debe llamarse el nativo) nos indicó el camino muy amablemente en inglés (su madre con los parisinos que nos tienen ya con miedo de preguntar).

Delft

Delft es una ciudad bellísima, con canales también como Brujas, es una ciudad universitaria. De nuevo divisé la torre de la iglesia y nos dirigimos hacia allá, pero no pudimos pasar. Estacionamos el carro y marcamos las coordenadas con tal de no perderlo. No teníamos dinero en moneda local (ya yo conocía el Florín por Aruba y Curazao). Tampoco teníamos tarjeta telefónica para llamar al amigo de Sofía. Yo me dije, si estuviéramos en Cumaná tal vez alguien nos haría el favor de regalarnos una llamadita de teléfono al muchacho Tico este, ¿cómo es que se llama?, lo voy a llamar Jorge mientras me acuerdo (pensar que deje mis estropeados lentes en su casa).

En esas circunstancias había que estar pendiente de todo lo que pudiera servirnos y yo parecía Cristóbal Colón haciendo las observaciones que anotaba en su diario. Al fin divisamos unos nativos que hablaban inglés entre ellos y fuimos a abordarlos. Los nativos de aquí son amistosos, y llevan unos extraños adornos y anillos por todo el cuerpo, tal vez sea parte de un extraño un rito (yo como que he leído esto mismo en alguna otra parte...) Los nativos no sólo nos indicaron en dónde estaban los teléfonos, sino que nos regalaron una tarjeta telefónica con suficiente dinero para una llamada.

Cada vez que encontramos nativos amistosos nos damos cuenta de lo hdp que son los parisinos y les echábamos su correspondiente mentada de madre. Pero en eso la mente de Nelson se iluminó y comprendió porqué los parisinos son tan amargados:

¡Los parisinos son amargados porque viven rodeados de parisinos y los detestan, al igual que detestan a los otros gentilicios!.

Llamamos a Jorge (en realidad no me acuerdo como se llama) y quedó en ir a buscarnos en unos minutos, claro, tardaba algo porque el medio de transporte en esa ciudad es la ¡BICICLETA! Las bicicletas tienen prioridad sobre los carros en las vías y ¡todo el mundo anda en ellas! Incluso hay bicicletas del estado o de la alcaldía que las dejan por ahí y si las necesitas puedes usarlas cuando quieras, lo malo es que en lo que la dejas, otros te la pueden quitar igual y si no consigues otra bicicleta del gobierno te tienes que devolver a pié.

Estacionamiento de bicicletas en Delft
Fuimos con Jorge a tomarnos unas cervezas en un bar en donde hay como 400  tipos de cervezas. Yo esperaba que entre tanta variedad debía estar la Polar, o aunque sea la Brahma. Rien du tout, ¡las 400 cervezas eran todas belgas! Nos tomamos una cervecita y nos fuimos a casa....

Mi primera impresión es que Holanda es un país muy abierto (es la cuna del liberalismo económico) y como es un país con una fuerte influencia comercial y portuaria han adoptado cosas de todas las culturas por las que han navegado sus marinos y piratas. Tal vez por eso es que su economía funciona, pero en este momento está ocurriendo una transculturización yanqui arrechisima y se da el caso de que los jóvenes hablan entre ellos en inglés, espero estar equivocado. En un próximo mail les hablaré de todas estas teorías de mi parte neoliberal del pensamiento, pero ya estoy cansado y creo que será mejor que continúe mañana con la mejor parte: Ámsterdam.

Au Revoir


Luis Manuel

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