martes, mayo 01, 2007

Una terapia genética para ver

Una terapia genética para ver
Fuente: BBC

Robert Johnson después de la operación
La operación se practicó por ahora en un solo ojo.

Un equipo médico del Hospital Oftalmológico de Moorfields, Gran Bretaña, realizó por primera vez una operación tendiente a corregir un desorden visual utilizando terapia genética.

La intervención quirúrgica fue practicada a Robert Johnson, un británico nacido con un defecto que impide el funcionamiento de las células en la capa de la retina ubicada en la parte posterior del ojo.

Normalmente, la función de estas células es detectar la luz, pero en el caso de Johnson, están estropeadas debido a un gen defectuoso (llamado RPE65) y, por lo tanto, no puede ver.

Durante la operación, el paciente fue inyectado con copias de este gen en sólo uno de sus ojos por el momento. Según dice, puede ya distinguir con ese ojo ciertos contornos durante el día, aunque todavía casi nada con luz artificial.

Los científicos que trabajaron en el proyecto, dicen que se debe esperar varios meses para realmente determinar si la terapia da resultados.

Al mismo tiempo expresan su confianza de que pueda ser usada en el futuro para tratar una amplia gama de desórdenes hereditarios.

Años e incertidumbres

La técnica ha sido probada con éxito en el laboratorio y en ensayos con animales, pero Johnson es uno de los 12 jóvenes pacientes seleccionados para descubrir si tales éxitos se pueden transferir a los seres humanos.

Imagen computarizada de la operación
Una aguja atraviesa el ojo para depositar la copia genética.
El jefe del equipo de investigadores, Prof. Robin Ali, del Instituto de Oftalmología del University College de Londres, ha dedicado los últimos 15 años de su carrera a desarrollar la técnica.

A pesar de esto, todavía no está seguro de lo que ocurrirá con Johnson, al igual que su colega James Bainbridge, quien tuvo a su cargo la delicada cirugía que exigió un grado de precisión casi absoluta para atravesar el ojo con una aguja e inyectar copias genéticas muy cerca de la raíz del nervio óptico.

Otro integrante del equipo, el profesor Andrew George, experto en inmunología molecular del Imperial College de Londres, expresó que una vez que esta "terapia genética avance en los tratamientos oftalmológicos, "los científicos podremos trasladarnos a órganos más complejos".

"El ojo es bueno para terapia genética porque es un órgano simple y entonces resulta muy fácil seguir su evolución", explicó.

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