martes, mayo 08, 2007

Brasil: la Iglesia estrena tarjeta de crédito

Brasil: la Iglesia estrena tarjeta
Redacción BBC Mundo

Los brasileños ahora podrán hacer sus compras con una tarjeta "bendecida" por la iglesia Católica.

Tarjeta de crédito "Solidaridad Católica", lanzada por la iglesia en Brasil
"Solidaridad Católica" ya cuenta con 5.000 afiliados.
Coincidiendo con la llegada del Papa Benedicto XVI esta semana a Brasil, comenzó a circular en este país "Solidaridad Católica", una tarjeta de crédito auspiciada por el arzobispado de Rio de Janeiro y Bradesco, uno de los principales bancos del país.

La tarjeta funcionará como cualquier otra, pero parte de las ganancias irán a proyectos sociales liderados por la iglesia.

"50% de la tasa que se paga para tener derecho a la tarjeta va directamente a las obras sociales ejecutadas por la Iglesia Católica", afirmó el padre Alexandre Edivino, uno de los directores de la iniciativa.

"También parte de las tasas que se pagan al banco cada vez que se utiliza la tarjeta, se destinarán a los mas necesitados", aclaró.

Tarjetas de afinidad

La Iglesia no es la primera entidad que recurre a las tarjetas para financiar obras de caridad. Fabián Echegaray, director de la consultora Market Research, asegura que desde hace veinte años las llamadas "tarjetas de afinidad" son una tradición en el Brasil.

"Hubo muchos lanzamientos (de tarjetas) con fundaciones de cuidados infantiles, de ciegos, o de apoyo a la educación. Pero también hay tarjetas de afinidad con clubes deportivos, sociedades culturales, sociedades étnicas", dijo Echegaray a BBC Mundo.

Es muy probable que mucha gente prácticante acabe afiliándose, la use durante el primer año y después la deje de usar, porque los que tienen condiciones de utilizar esa tarjeta son aquellos que ya tienen otras tarjetas en el bolsillo
Fabián Echegaray, consultora Market Research
Pero la iglesia parece no temerle a la competencia y hace algunas semanas lanzó una campaña para promocionar su iniciativa.

Con la ayuda, gratuita, de una agencia publicitaria, se produjeron comerciales que invitan al público a unirse a "solidaridad católica".

Por el momento, la tarjeta cuenta con cinco mil afiliados, y se espera que la visita papal ayude a aumentar estas cifras. Aunque Fabián Echegaray, advierte que el éxito del esquema no sólo radica en los números.

"Es muy probable que mucha gente practicante acabe afiliándose, lla use durante el primer año y después la deje de usar, porque los que tienen condiciones de utilizar esa tarjeta son aquellos que ya tienen otras tarjetas en el bolsillo", agregó.

Echegaray recalcó que "las tarjetas de afinidad no han sido un instrumento muy lucrativo".

Polémica

Pero mas allá de las ganancias, ¿es éste un negocio válido para una institución espiritual?

Cardenal y arzobispo de Rio de Janeiro Eusebio Oscar Sheid (izq.) junto al padre Alexandre Edivino
La Iglesia insistirá en todo momento en que el consumismo por si mismo, el consumismo banal, debe ser frenado en la sociedad
Padre Alexandre Edivino (der. en la foto, junto al arzobispo de Rio de Janeiro Eusebio Oscar Sheid)
En varias ocasiones el Papa ha deplorado el materialismo de la sociedad moderna. Y algunos se preguntan si la Iglesia debería prestarle su nombre a una herramienta del consumo masivo.

El padre Edivino, responde a las críticas. "Nuestro ideal es promover el uso responsable y correcto de este instrumento. La Iglesia insistirá en todo momento en que el consumismo por si mismo, el consumismo banal, debe ser frenado en la sociedad."

Por el momento, la tarjeta católica parece contar con la opinión pública. Una encuesta encargada por la Iglesia encontró que 9 de cada 10 practicantes aprueban de la iniciativa.

¿Y el jefe máximo de la Iglesia, también tendrá su tarjeta católica?

"Si tiene crédito y quiere, puede", dijo jocosamente el padre Edivino. Aunque señalo que existiría un problema con una eventual solicitud papal. "El Papa no es brasileño, al menos tendría que tener una cuenta abierta en nuestro país".
Publicar un comentario

 Suscribirse a este Blog