lunes, abril 28, 2008

Austríaco confiesa que engendró siete hijos a su hija secuestrada

Austríaco confiesa que engendró siete hijos a su hija secuestrada

AFP

Amstetten, Austria.- El austríaco de 73 años sospechoso de mantener encerrada a su hija durante 24 años y de engendrarle siete hijos, confesó el conjunto de los hechos, anunció un portavoz de la fiscalía.

Josef Fritzl, que había reconocido poco antes haber construido un cuchitril en uno de sus sótanos y de haber recluido en su interior a su hija y a tres niños “reconoció las acusaciones de incesto, precisando que no hubo violencia”, declaró Gerhard Sedlacek, portavoz de la fiscalía de Sankt-Polten, encargada de la investigación.

“Reconoció ser el padre de los siete hijos de la mujer, uno de ellos fallecido cuando era pequeño”, agregó.

El interrogatorio a Fritzl, que comparecerá esta tarde ante el juez, se alargará varios días, según Sedlacek.

La hija, Elisabeth, de 42 años, fue violada desde por su padre. Estuvo encarcelada en el sótano con tres de sus hijos, que nunca vieron la luz del día hasta este fin de semana.

Los detalles

En un delicado estado psicológico y físico, Elisabeth Fritzl, de 42 años, afirmó a la policía haber estado recluida en el subterráneo desde el 28 de agosto de 1984.

Ese día, su padre, Josef, de 73 años y ahora detenido, le administró al parecer un producto anestésico, la esposó y la encerró en el sótano del inmueble en el que vive.

Oficialmente, Elisabeth había sido dada por desaparecida y hasta se creía que había enviado una carta a sus padres pidiéndoles que cesaran en su empeño de encontrarla. Las autoridades dedujeron que había acabado en manos de alguna secta.

En realidad, soportó décadas de calvario en un sótano, donde su padre “abusaba de ella con frecuencia”, indicó la mujer a la policía.

Según su declaración, tuvo siete hijos de su progenitor. Todos ellos llegaron al mundo en el subterráneo, según su versión.

Se trata presuntamente de tres niños y tres niñas, ahora de entre 5 y 20 años, además de un bebé gemelo que murió un mes después de nacer por falta de cuidados. Su cuerpo pudo ser quemado, señalaron los investigadores, que están a la espera de que las pruebas de ADN confirmen los parentescos.

Al parecer, Josef habría logrado adoptar a tres de los hijos, dos niños y una niña, haciendo creer a su esposa, Rosemarie, y a las autoridades, que habían sido depositados en la puerta de su domicilio, cada uno de ellos con varios años de intervalo.

Todos ellos, de varios meses de edad, aparecieron en la entrada con una carta firmada por Elisabeth en la que aseguraba que no podía encargarse de los pequeños porque ya tenía a otros a los que mantener.

Los niños siguieron una escolaridad normal y vivían en el domicilio de Josef y Rosemarie, mientras su madre permanecía recluida en el sótano junto a sus otros tres hijos, una joven de 19 años, un joven de 18 y un niño de 5.

Aparentemente, el padre se encargaba de alimentarlos mientras que su esposa ignoraba su presencia.

El caso salió a la luz a raíz de la hospitalización a mediados de abril de una joven de 19 años llamada Kerstin, que se encontraba en estado muy grave.

Para diagnosticar la enfermedad que padece Kerstin, hija y nieta del secuestrador, los médicos intentaron en vano ponerse en contacto con la madre, Elisabeth Fritzl.

Como consecuencia de estas pesquisas, el secuestro fue descubierto el sábado por la noche, cuando el padre liberó a los cuatro antes de ser detenido.

Ante la policía, Elisabeth acusó a su progenitor de “crímenes masivos” al tiempo que aseguró que Rosemarie no estaba al corriente de los abusos sexuales de los que fue víctima desde los 11 años.

El domingo por la noche, el padre reveló a la policía el código de la cerradura electrónica del sótano, un espacio angosto que cuenta con varias pequeñas separaciones, un aseo y un televisor.

Los vecinos expresaron el domingo su estupor ante este drama digno de una película de terror.

“Para mí, (el sospechoso) era un hombre viejo de pelo gris que miraba de vez en cuando por la ventana”, explicó una vecina.

La familia "tenía una piscina en el jardín y a menudo oíamos reír" a los tres hijos, explicó otra vecina.

Austria vivió en los últimos años varios casos de secuestros inverosímiles, entre ellos el de la joven Natascha Kampusch, recluida por un hombre durante ocho años en el sótano de una casa de las afueras de Viena, de donde logró escapar, y el de tres niñas secuestradas por su propia madre, con discapacidad psíquica, durante siete años.



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