viernes, septiembre 14, 2007

Políticos y diplomáticos los que más pagan por servicios sexuales en Washington.

Fuente: Aporrea.org
WASHINGTON/AP — Políticos, diplomáticos y asistentes a convenciones figuran entre los que más pagan por servicios sexuales en Washington, incluyendo de menores de edad, dijo hoy jueves la presidenta de un grupo privado que realizó un estudio sobre grandes mercados de tráfico y turismo sexual.

“La modalidad no difiere mucho con el tráfico en otras ciudades estadounidenses o el resto del mundo”, declaró Linda Smith. “Pero, aqui los protagonistas creen que no van a ser arrestados porque tienen algún tipo de inmunidad”.
Smith, presidenta de Shared Hope International (SHI, o Esperanza Compartida Internacional) que trabaja en diferentes países en el rescate y restitución de mujeres y niños en esclavitud sexual, formuló sus comentarios en la presentación del informe “Demanda” que, según dijo, requirió al grupo dos años de preparación.

El estudio fue financiado por el Departamento de Estado.
El informe, presentado en una rueda de prensa con asistencia de representantes de los departamentos de Estado y Justicia, analiza los casos de Estados Unidos, Jamaica, Holanda y Japón y “revela un modelo oportunista y enmarañado” de compradores, traficantes, reclutadores y facilitadores de esos servicios.
Smith dijo que entre los países de estudio estuvo inicialmente México, pero éste fue sacado de la lista a petición del Departamento de Estado.

Mark P. Lagon, director de la Oficina para el seguimiento y combate del tráfico de personas, del Departamento de Estado, rechazó cualquier idea de “presión” sobre los investigadores privados para excluir a México, y recordó que su oficina elabora anualmente un informe mundial país por país que incluye a México.

Estados Unidos hablaba en esos momentos con México de montos de donaciones para atender el problema, “pero nunca ha ejercido presiones con propósitos diplomáticos”, dijo Lagon, presente en la reunión.
El informe sostiene que “la cultura pop” en Estados Unidos promueve el surgimiento de explotadores y prostitución “reduciendo las barreras morales de acceso al sexo comercial al margen del origen o condición de las mujeres y niños traficados”.
Indica que en las ciudades de Atlanta, Las Vegas y Washington, “grandes cantidades de niños son prostituidos en las calles, a través de servicios de escolta, pornografía y bailes eróticos, y cada vez son también mayores los compradores de esos servicios”.
El informe no señala casos específicos de tráfico de niños con fines sexuales en Washington o las otras dos ciudades estudiadas. Pero su difusión actualiza escándalos recientes en la capital con renuncias de algunos implicados por conducta personal impropia.
El más reciente escándalo la protagonizó Deborah Jean Palfrey, una californiana conocida como “la doña de Washington” y que regentaba un servicio de escolta. En su libreta se encontraron teléfonos de clientes como el senador republicano David Vitter, quien luego admitió públicamente haber cometido “pecados graves” en su pasado.

Randall Tobías, cuyo nombre también apareció en la lista, se vio forzado a renunciar como director de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), una dependencia del Departamento de Estado que otorga fondos para la lucha contra las formas de esclavitud humana en el mundo.
En Estados Unidos, el promedio de edad para el ingreso a la industria del sexo comercial es de entre 11 y 14 años, y llegan al país entre 14.500 y 17.000 extranjeros al año traficados con ese fin.
En Las Vegas, que tiene el llamativo lema de “Lo que haces en Las Vegas se queda en Las Vegas”, el promedio de edad de niñas prostituidas es de 10 años, según el informe.
De los menores que se fugan de su casa en toda la nación, el 90% se vuelve parte del comercio sexual; el 55% de las niñas se prostituye en las calles y el 75% de las niñas tiene un explotador.
La sentencia mínima para un explotador en Estados Unidos es de 10 años de prisión, dijo Cynthia Wright, subsecretaria de Justicia, otra participante del lanzamiento del informe.
La tecnología ha pasado a ser el más grande facilitador del tráfico y turismo sexuales. Una búsqueda de un mes en la internet identificó 2,2 millones de sitios en inglés de servicios de pornografía y escolta, y en más de 5.000 de ellos “se han encontrado firmes indicios de tráfico de sexo”, dijo SHI.


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