domingo, junio 10, 2018

Voyage: Paris es una fiesta.





Subject: Voyage: En Mayo nadie trabaja en París...
Date: Mon, 17 May 1999 02:57:31 PDT

Voilà mes amis,

EN PRIMAVERA, PARIS ES UNA FIESTA

Como decía Hemingway en su libro “París est une fête”, en París, cuando llega la primavera, la única preocupación consiste en ser lo más feliz posible. Y esto como que es verdad, aún en la falsa primavera. Digo falsa, porque aquí de repente y sin aviso se instala el invierno de nuevo. Entonces, en mayo, parís es una fiesta y en consecuencia como que aquí nadie trabaja, o por lo menos hacen todo lo posible por no trabajar. Esta semana hubo otro día feriado, yo en realidad no sé bien que es lo que estaban celebrando, parece que la Ascensión y la bajada del Espírito Santo, yo no sabía que los franceses fueran tan religiosos, son tan religiosos como los bancos en Venezuela. Yo creo que eso forma parte del buen vivir, sencillamente no quieren trabajar a comienzos de la primavera y se inventan feriados y huelgas, y después dicen que los flojos somos los latinoamericanos. De una vez deberían declarar al mes de mayo como no laborable y sincerar las cosas, ellos no trabajan porque tienen colonias, tienen esclavos en África y hasta nosotros mismos. Nosotros trabajamos para ellos y terminamos nosotros siendo los flojos, como cuando la esclavitud.

  
TRIPLE FIESTA EL MIÉRCOLES

1.-Fiesta en el INA:

El miércoles cuando llegue de la Universidad estaba aburridísimo. Ayudé a mudarse a Alice, una francesita muy bonita que me dejó todas sus matas. No sé porqué me dejan las matas a mí. Ya mi cuarto parece una selva húmeda tropical. Creo que es porque saben que yo soy el que tengo la calefacción más alta.

Después me conseguí a Manu, una francesa que vivió de pequeña en Colombia.  Manu me recordó que había la fiesta de fin de curso en el INA y para allá me arranqué…  Cuando llegue sólo encontré a Sara, una francesa de padre español, y ella me sirvió un traguito de una bebida del sur de España que era como anís. Ese día quería emborracharme y así liberarme un poco del stress que tenía, pero parece que es imposible que me emborrache en París: ¡bebo y bebo y no me pasa nada! Luego, al rato, llegaron José y Marcos y seguí bebiendo cada vez más seguido y ni un mareíto. José intentó llevarme el ritmo de bebida y desistió, empecé a mezclar y parecía que mientras yo bebía eran los otros los que se emborrachaban. Especialmente los franceses quienes ya adquirían su color rojo que los caracteriza cuando están jumos.

La fiesta, que en un principio tenía pronóstico de aburrida, empezó a animarse a medida que los franceses perdieron el control de la bebida; y eso empezó a convertirse en un desnalgue. Todos los tipos empezaron a treparse encima de las mesas y su comportamiento no estaba acorde con lo que hacían en otras fiestas. En principio estábamos extrañados, nunca comprenderíamos a los franceses, pero luego entendí que lo que pasaba era que como era su fiesta de fin de curso, el desnalgue era obligatorio y planificado además. Así todo parecía de nuevo ser muy francés.

Sonia estaba en la fiesta y me ponía cara de tristeza. Yo que tenía más de 2 semanas molesto con ella, decidí reconciliarme y la fui a buscar. Nos reconciliamos y me dijo: “mis amigos de verdad dicen que soy una de las mejores amigas del mundo”. La verdad es que no cambia, pero no importa, la quiero igualito así de bruja como es.

Cuando la fiesta empezó a bajar de tono nos fuimos a comer unas crèpes ala Rue Mouffetard, que queda allí mismito, y luego nos regresamos a casa. A mi la bebida lo que me dio fue sueño y al llegar lo que hice fue lanzarme a mi camita. Pero no me dejaron dormir, porque se aparecieron seguido y por diferentes motivos: Sonia, Marcos, Roberto, Fernanda, etc, etc. hasta que por fin pude acostarme a dormir....

2.- Fiesta debajo de mi chambre:

Al ratico sonó el teléfono y era Cristina:  ¿Quieres venir a la fiesta que hay abajo? Y yo como soy taaaaan duro le dije, ¡siiiiii!.

Las brasileñas me presentaron a una muchacha, amiga de ellas, que cuando supo que yo era de Venezuela se puso toda contenta y me dijo: conozco Venezuela,  y yo por supuesto que empecé a pegar brincos. La muchacha había ido en velero hasta Venezuela y había estado en Puerto la Cruz, Mochima, Paria, etc. y me decía que eso era lindo: las montañas con la vegetación bajando directamente al mar, etc.  Y yo estaba que saltaba de la emoción. Imagínense, no había estado sólo en Venezuela sino en mi Estado Sucre, aquel que cuando regreso de Caracas y veo el letrero: Bienvenidos al Estado Sucre y veo el paisaje más bonito del mundo se me salen las lágrimas de la emoción (cosa que no es muy difícil en mí que soy muy emotivo).  Como las brasileñas viajaban al día siguiente nos acostamos temprano, me despedí de ellas y a dormir…

3.- Fiesta Española:

Cuando me acosté a dormir por n-ésima vez, se apareció en mi cuarto Cissé, el conserje de la residencia, y me dijo: vámonos a la fiesta que tienen los nuevos españoles en el 2do piso en el cuarto de Gema (Canaria). Fuimos y había más de 20 personas en un cuarto de 13 m2 mobiliario incluido. Estaban tocando guitarra, me dieron ron Canario y me empiné la botella. Al final de la madrugada se fueron a la grama, pero yo me quede a dormir en mi cuarto...

Luis Manuel

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