martes, agosto 07, 2007

Asocian enfermedades cardiovasculares a contaminación ambiental


Los procesos de combustión parcial que se generan día a día en las calles de la ciudad a consecuencia del tráfico, constituyen una de las fuentes de contaminación ambiental. Hasta ahora numerosos estudios han mostrado cómo afectan estas partículas a la salud humana: mayor riesgo de asma, enfermedades pulmonares, así como también en patologías cardiovasculares.

El Dr. Jesús Araujo, egresado de postgrado del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), profesor auxiliar de Medicina y Cardiología Ambiental de la Escuela de Medicina de la Universidad de California (UCLA), dictó una conferencia en el IVIC para presentar los alcances de su trabajo, en el cual se demuestra por primera vez, y de forma concluyente, que la contaminación ambiental particulada –resultado de partículas de diesel y combustible presentes en el ambiente- es un nuevo factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

Los resultados de este estudio publicados en la revista Genome Biology "ayudan a entender cómo es que la contaminación ambiental incide en la promoción de la aterosclerosis, conllevando a un aumento en casos de infartos al corazón y aumento en la mortalidad cardiovascular" como lo indica el Dr. Araujo.

La aterosclerosis es una enfermedad que consiste en la disposición de lípidos y grasas en las arterias de nuestro organismo convirtiéndose en la razón principal de infartos del miocardio, que son la primera causa de muerte en el mundo occidental. El Dr. Araujo explica que “los factores de riesgo convencionales, tales como: la grasa, el tabaquismo, la presión arterial aunado a otros factores bien conocidos inciden en el desarrollo de alrededor del 50% de la aterosclerosis. La contaminación pudiera ser uno de los nuevos factores de riesgo que ayuden a explicar parte del otro 50%, que todavía no se ha entendido cómo ocurre”.

Los investigadores se enfocaron en la interacción entre partículas de combustión de diesel y los ácidos grasos que se encuentran en el colesterol asociado a las lipoproteínas de baja densidad (LDL), lo que se conoce como el "colesterol malo", que provoca el bloqueo arterial. "Lo más importante en los resultados de nuestro trabajo –indica el Dr. Araujo- es la interacción y la forma cómo se suman los factores genéticos con los factores ambientales y cómo sucede esa sinergia. Parte de nuestro estudio muestra que cuando se suma contaminación con las grasas oxidadas el efecto es mucho mayor que cuando se ve solamente el efecto de las grasas oxidadas o el efecto de la contaminación".

La contaminación ambiental tiene efectos importantes en la salud, eso ha sido determinado por mucho tiempo, lo que el grupo de investigación demostró es que esos efectos inciden más en los problemas cardiovasculares y en infartos al corazón, que en otras áreas consideradas antes como enfermedades pulmonares o enfermedades respiratorias, es decir que “se ha subestimado por muchos años la verdadera importancia de la contaminación y ahora se ve más claramente la importancia no solamente de determinarla, de medirla, de estudiarla, sino también de controlarla, de manera que podamos disminuir la incidencia de infartos” advierte el Dr. Araujo.

En general existe una clara necesidad de garantizar que se informe a los científicos, tanto biólogos como personal de la salud, a la comunidad y al público en general, para que estén conscientes de la importancia de estos nuevos factores de incidencia.

Gracias a estudios como éste, no sólo se confirma que la contaminación ambiental está asociada de forma categórica con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, sino que permite vislumbrar la factibilidad de definir grupos de susceptibilidad específica y la determinación de niveles dañinos así como de niveles de contaminación permisibles. "Nuestra perspectiva, a partir de ahora, se orienta a determinar si hay grupos de susceptibilidad, es decir, si hay individuos que tengan genes que los predispongan a tener este tipo de enfermedades o a responder de una peor forma frente a los contaminantes que otros", concluyó el Dr. Araujo.

Cultivos de células
Los investigadores combinaron las partículas contaminantes y grasas y crearon cultivos con células extraídas de las paredes interiores de los vasos sanguíneos.

Horas después, extrajeron el ADN de las células para analizarlo genéticamente. Los resultados mostraron que se activaron los genes que alimentan la inflamación celular.

Después expusieron a ratones con colesterol alto a las partículas de diesel y vieron que algunos de estos mismos genes fueron activados en los tejidos animales.
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