Date: Thu, 04 Feb 1999
07:52:55 PST
From: Luis Manuel Hernandez
Ramos
Subject: Voyage: Un Cumanés
patinando en hielo (I will survive)...
Salut Amigos,
En
estos días la laberintitis me ha jodido un poco. Tengo nauseas en las mañanas,
camino como borracho y me tropiezo con todo lo que encuentro a mi paso (bueno,
eso no es sólo debido a la laberintitis sino que soy distraído).
Ayer
cuando me paré de mi asiento en el autobús no pude mantener el
equilibrio
y me caí en el otro asiento. Menos mal que no había nadie allí sentado. Pero en
realidad, esa no fue la patinada, sino otra mejor.
Ayer
tocaron la puerta de mi chambre Nelson y Sonia, para invitarme a
la
patinoire que hay en el Hôtel de Ville. Tuve que pensarlo dos veces por las
siguientes razones:
1.-
La laberintitis.
2.-
Nunca había patinado en hielo.
3.-
Tampoco he patinado en suelo, ni con 2 ni con 4 ruedas.
4.-
Una vez intenté patinar en suelo y no pude.
5.-
Aquí no está mi mamá para que me sobe si me fracturo.
A
pesar de eso, me lancé hasta el Hôtel de Ville (que es nada menos que la
Alcaldía de Paris en donde está la patinoire).
Llegamos
y el alquiler de los patines costaba 30 Fr (como 3000 Bs), pero
el
tipo se equivoco y me dió dos tickets. Notaba los patines un poco extraños,
pero ¿quién dijo miedo? Esperamos un buen rato a que acomodaran la pista yyyyy ¡al
hielooooooo!!!!!
Entré
de un solo impulso a la pista de hielo yyyyyyyyyyy ¡zuaaaaaaaaaaaaaz! ¡Mortal triple de boca hacia
el suelo! Saldo: un golpe en la rodilla que todavía me duele (la tengo morada).
Pero aun estaba vivo. Me fui rodando sobre las nalgas hasta el borde de la
pista y allí un francés me ayudo gentilmente a pararme. Me aguante del borde y
fui intentando incorporarme a la pista, pero cada vez que lo hacía, ¡zuaaaaaaa,
zuaaaa, zuaaaaaaaa!, me iba hacia atrás y hacia adelante, y me era imposible
mantener el equilibrio. Además se me doblaban los tobillos, no los podía
soportar juntos y no sabía el porqué. ¿Sería por el esguince que había sufrido
años atrás? No lo sabía…
 |
Patinoire Hôtel de Ville de París |
¡El
ambiente era perfecto! Imaginen un monumento nacional, como lo es
el Hôtel de Ville, perfectamente iluminado y al frente una gran pista de hielo genial.
Las calles estaban decoradas arrechísimamente y la Rue de Rivoli tenía una bola
de esas plateadas, como las que ponían en las
discotecas en la época disco de “Fiebre del Sábado por la Noche”. Esa bola
emitía luz para todas partes. La música era anglosajona pero buena: Michael
Jackson, Madonna, las que ponen en las discotecas tales como esa sesentona que
se puso de moda otra vez: “I will survive”;
y yo, pues, cayéndome y todos los carajos al borde de la pista dándome ánimos
y muchos burlándose de mi también. Yo aguantando. Cuando por fin encontré a Nelson
traté de ayudarme sosteniéndome, pero me era imposible mantener el equilibrio. Yo
le decía que algo pasaba, que yo no estaba conformado anatómicamente para patinar,
que tenía un pié un poco volteado, los tobillos jodidos de los esguinces del
basketball, ademas de la laberintitis. Ya me estaba sintiendo como un
discapacitado cuando Nelson, el médico se dio cuenta de la razón (o una de
ellas):
¡ME HABIAN DADO DOS PATINES IZQUIERDOS!
¡El
recontra coñísimo de su madre! ¡Los voy a demandar por todos los coñazos que he
llevado!, dije. Fui a cambiar los patines y entré de nuevo en la pista de nuevo.
Aún sin patinar correctamente, pero ¡muchísimo mejor! Una señora que estaba al borde
me dijo: “has mejorado mucho” y yo seguía medio dando tumbos al ritmo de la
música. En verdad provocaba ser una estrella del patinaje y dar unas vuelticas
al ritmo de la música, como los patinadores de las olimpiadas de invierno. ¡Cuánto
hubiera dado por poder hacer unas vuelticas!, pero
me era dificilísimo incluso mantenerme, porque los tobillos se me doblaban. Hasta
que un francés que estaba en el borde de la gran pista (que tenía como unos 80mx30
m) dijo: “Il n'a arrive pas parce-qu’ il a les patins ouverts”, lo que quiere
decir: mijito ¿Cómo no te vas a doblar los tobillos si no te has amarrado bien
los patines? Seguido me los amarre y providencialmente casi no se me doblaban
los benditos tobillos, pero sentía que tenia que parar la patinada ya que me
dolían muchisísisisimo. Estaba super-sudado en aquel frio bajo cero de Paris, y
si no es porque yo no me rindo nunca, hubiera desistido hace muchisimo tiempo. Andaba
literalmente pariendo y llevando coñazos por montón. Bueno, ya estaba
mejorando, pero aun sentía raras las articulaciones.
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Patinoire, la nuit. |
Le
di varias vueltas a la pista cayéndome seguido hasta que un francés intervino y
me dijo: “Le patin est cassé”, lo que quiere decir: ¡se te jodió el patin, te
vas a joder las articulaciones!, y por supuesto, el patín estaba roto y por eso
era que el tobillo me daba vueltas (además de mis esguinces, por supuesto).
Descanse un poco y fui a cambiar los patines de nuevo....
Cuando
fui a cambiar los patines, le expliqué al tipo lo que sucedía ¡y me dio
nuevamente
dos patines izquierdos! Se lo dije y me dio de nuevo unos patines dañados y así
seguimos hasta que por fin se dio cuenta de que yo era el mismo de los patines
anteriores. ¡El que calza 45 coño!
Volví
a la pista y voilá, ¡Al fin estaba patinando! Claro, dando tumbos, pero
patinando al fin sobre hielo. En verdad lo que me provocaba era hacer piruetas
pero siempre perdía el equilibrio y lograba in extremis y a duras penas llegar
borde y evitar caerme. Otras veces me tropezaban (creo que a propósito) carajos
como a 100 por hora y tenía que hacer malabares para no terminar
comiendo
helado en el piso. No sé si saben, caer en el hielo duele…
Luego de varias horas, llegué a mi casa hecho noña (o hielo), pero muy
sudado. Ahora, estoy todo golpeado y hoy es que me están doliendo los trancazos.
Tuve muy mala suerte ( o me estuvieron saboteando), pero igualito, me gustó la
vaina. Estoy pendiente para ir a patinar sobre hielo otra vez (hasta que
aprenda a bailar joropo sobre hielo...)
Saludos
Luis Manuel